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Obama celebra su primer año en el poder perdiendo en Massachusetts

El proyecto de reforma sanitaria de Obama lleva el nombre del fallecido senador Ted Kennedy. Pero su sucesor en la cámara será un republicano, Scott Brown, el primer senador de derechas elegido en Massachussets desde 1972, pese al apoyo de última hora de Obama a la candidata demócrata.

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Durante las últimas semanas, la campaña de Scott Brown empezó a mostrar que lo impensable era posible, que un republicano podía ganar un puesto en el Senado que desde hace décadas llevaba el apellido Kennedy grabado a fuego. En los últimos días, analistas de ambas orillas del espectro ideológico ya argumentaban que el mero hecho de que estas elecciones fueran tan disputadas suponía un revés en toda regla para Obama y el Partido Demócrata. Finalmente, Brown ha ganado 52-47 a su rival demócrata, Martha Coakley, en un estado en el que Obama se llevó el año pasado un 62% de los votos.

El estado de la bahía, Massachusetts, ha garantizado al Partido Demócrata sus dos senadores desde 1972, la última vez que eligieron a un republicano. Uno de ellos es John Kerry, quien fracasó en su intentó de derrotar a George W. Bush en 2004. El otro era Ted Kennedy, fallecido el año pasado. Tan seguro era su puesto que ni siquiera el escándalo de Chappaquiddick, un accidente del coche que conducía tras el cual abandonó la escena dejando agonizar a su acompañante, pudo descabalgarle. Pero la arrogancia de los demócratas del estado y la política de Obama, cada vez más impopular, han logrado lo que se creía imposible.

La reforma sanitaria peligra

Aritméticamente, la pérdida de este puesto en el senado elimina la posibilidad de que el Partido Demócrata haga valer su "supermayoría" de 60 senadores para impedir maniobras dilatorias de la oposición a la hora de aprobar los proyectos de ley, en concreto el de la reforma sanitaria, al que se oponen una amplia mayoría de los norteamericanos y es el principal responsable de la pérdida de popularidad de Obama en todas las encuestas. Ahora, el Partido Demócrata cuenta con 59 senadores y previsiblemente se vea obligado a negociar la ley con algunos legisladores republicanos.

Pero su importancia va micho más allá de esta realidad aritmética. Massachussets es uno de los estados más "azules", es decir, más de izquierdas y que más vota al Partido Demócrata. Si ya estaba costando sacar adelante esta reforma, ahora que la práctica totalidad de los legisladores que deben acudir a elecciones en noviembre (un tercio del Senado y toda la Cámara de Representantes) están viendo en peligro su puesto. Resultará difícil que se apruebe una reforma tan de izquierdas como estaba planeado.

No obstante, la Casa Blanca vería un fracaso mayor en no aprobar nada que en sacar una reforma mucho más acorde a lo que quieren los republicanos. La hipótesis más probable es que finalmente se apruebe algo, aunque sea muy alejado del "ObamaCare" que se está discutiendo actualmente en el Congreso.

Fracaso de Obama

La principal responsabilidad de esta derrota demócrata corresponde sin duda a los demócratas de Massachusetts, cuya arrogancia llevó a pensar que pusieran el candidato que pusieran ganarían de calle, y a la propia derrotada, Martha Coakley, que estaba tan segura de su victoria que cometió errores de principiante. El más sonado quizá fue el empujón que uno de sus ayudantes dio a un periodista que le estaba haciendo preguntas incómodas, pero quizá el más significativo fue desdeñar las acusaciones de que no estaba implicándose lo suficiente en la campaña arguyendo que si lo que tenía que hacer era "bajar a la calle a dar la mano" a los bostonianos, como había hecho su rival.

Pero también es el fracaso de Obama. El 20 de enero del año pasado asumió el cargo en una ceremonia con una asistencia multitudinaria. En solo un año ha sido capaz de quemar todo ese capital político. Pese a que la Casa Blanca ha intentando minimizar la importancia de estas elecciones especiales indicando que no era un referéndum sobre la reforma sanitaria ni sobre la gestión de Obama, lo cierto es que el presidente se implicó personalmente en la campaña, acudiendo el pasado domingo a un mitin con Coakley en Boston, en el que advirtió de que los votantes tenían ante sí la opción de apoyar un programa progresista o las políticas del pasado.

Estas elecciones también han supuesto un éxito para Mitt Romney, que recupera posiciones para postularse de nuevo en 2012 como candidato republicano a la presidencia. Romney fue gobernador de Massachussets y su apoyo ha sido esencial para que Scott Brown, que parecía una víctima propiciatoria para el candidato que decidieran presentar los demócratas, finalmente haya sido elegido.

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