
El empresario sirio, que tiene deudas pendientes con la Justicia en Argentina, fue detenido en 2007 en Madrid al caer en una trampa por la que varias personas se hicieron pasar por terroristas de las FARC interesados en comprar 12.000 armas para atacar a agentes estadounidenses en Colombia.
Al Kassar estaba dispuesto a vender a las FARC cargamentos valorados en millones de dólares de misiles tierra-aire, lanzagranadas, toneladas de explosivos, miles de ametralladoras y cuantiosa munición, según explicó la Fiscalía en un comunicado. "También Al Kassar prometió proporcionar mil hombres para luchar con las FARC contra militares de EEUU en Colombia y facilitar campos de entrenamiento en su país (Siria) a las FARC", agregó.
El detenido, que fue extraditado y enviado a Nueva York (EEUU) el pasado junio, argumentó que tanto él como Godoy Moreno eran titulares de una empresa legal de venta internacional de armas y creían que el trato que se les ofreció antes del arresto también era legal.
El ciudadano sirio aseguró que desconocía que las armas fuesen para las FARC, porque, "de haberlo sabido, lo hubiera denunciado inmediatamente", según explicó en España en 2007, donde incluso dijo haberlo consultado con un inspector de policía, quien, según él, le comentó que no había problema alguno.
Antes de su extradición, Al Kassar pidió que no fuera entregado porque estaba convencido de que en EEUU no tendría garantía de un juicio justo "por ser árabe". Aseguró que no cometió "ningún delito" y que lo reclaman por una "venganza política" debido a unas declaraciones críticas contra el entonces presidente estadounidense, George W. Bush, que realizó en una entrevista.
