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Griñán visita Marruecos y apoya el plan para el Sahara de Mohamed VI

José Antonio Griñán no es un político inexperto: fue ministro y tiene una larga experiencia de gobierno en Andalucía. Por ello, no cabe en la lógica básica de un político avezado que altere su agenda para dar entrada a un tema nuevo, y mucho menos si es un tema de la envergadura del Sahara.

Sin embargo, Griñán alteró este lunes su guión previsto y, a pesar de sus palabras poco concretas, vino a escenificar un apoyo claro al plan de regionalización promovido por Mohamed VI y que tiene como consecuencia el fin de la independencia del pueblo saharaui y ya veremos qué más. Eso sí, si hasta el gasto social se recorta en Andalucía, no se recortan las ayudas a Marruecos por importe de 10 millones de euros.

El presidente andaluz, José Antonio Griñán, calificó ayer de "aportación interesante" el Plan de Autonomía presentado por Marruecos para el Sahara Occidental, una iniciativa que -en su opinión- debe resolverse en el marco de la ONU con la colaboración de los países "amigos". El jefe del Ejecutivo andaluz ha expresado en estos términos su apoyo al Plan marroquí para intentar dar una solución a un conflicto que se prolonga desde hace 30 años y que supondría un plan de regionalización de Marruecos que otorgaría autonomía también al Sahara. La pregunta es qué le dirá a los saharauis si algún día tiene que entrevistarse con ellos.

Pero, para hacerlo, tuvo que saltarse el guión previsto. Según la crónica de El País, "José Antonio Griñán quería mantener un perfil político bajo en su primer viaje oficial a Marruecos como presidente de la Junta de Andalucía, ciñéndose a asuntos sobre cooperación y promoción de la comunidad, para dejar claro que la política exterior española la marca el Gobierno central. Pero una respuesta a una pregunta sobre el Sahara formulada por la televisión pública marroquí (RTM) -fuera de las citas informativas diseñadas por la Junta para los periodistas andaluces que siguen su visita de cuatro días- dio al traste con su pretensión al salirse del guión átono inicial."

Griñán, al calificar de "interesante para resolver la cuestión del Sahara" la autonomía bajo soberanía marroquí que propone Marruecos para la región "en el marco de Naciones Unidas" entraba de lleno en las competencias del gobierno de España y del ministerio de Asuntos Exteriores. Ni siquiera Chaves se atrevió a ello. El sábado pasado el propio Griñán consideraba que tal asunto era competencia del gobierno de España.

¿Qué ha pasado entonces? ¿Es que al presidente Griñán se le ha ido la lengua como a un primerizo o es que la diplomacia marroquí exigió que se produjera tal pronunciamiento para que la visita tuviera lugar y tuviera lugar de este modo?

Lo que sí es evidente es cómo reaccionó el gobierno de Marruecos ante este anuncio de Griñán. Al poco tiempo, la afirmación de Griñán, un favor diplomático como una mezquita de grande, fue repicada y reproducida una y otra vez en radios y televisiones.

Pero no fueron sólo unas declaraciones aisladas sino que en su larga entrevista con el primer ministro marroquí, Abbas El Fassi, trató el tema con éste. Sin embargo ni trató la inmigración ilegal y la permisividad marroquí respecto a las pateras y otras embarcaciones ni se trató tampoco el espinoso asunto de los menores marroquíes ingresados en centros en España.

Lo que sí quedó claro es que la Junta de Andalucía mantendrá en 2010 la partida que destina a la cooperación económica al con Marruecos (9,7 millones), pese a la austeridad del gasto que prevé el presupuesto andaluz del próximo año. Griñán dijo que los proyectos de cooperación con este país, objeto de destino preferente para la Junta, "están en marcha y se van a continuar hasta su conclusión", e incluso ha adelantado que se renovarán aquellos destinados a proyectos relacionados con la sanidad, la educación y la formación para el empleo, sobre todo los que tienen largo alcance.

Como Chaves, no dice una palabra sobre la libertad de expresión en Marruecos

Ayer mismo el rotativo Akhbar al Yaoum, por publicar una caricatura del príncipe Moulay Ismael que el sábado pasado celebró una fiesta, presidida por su primo Mohamed VI, con motivo de su boda, le ha caído el peso de la monarquía encima. La viñeta le parece a la familia real una "ofensa al debido respeto de un miembro de la familia real", según señaló, el lunes por la noche, el Ministerio del Interior marroquí. En consecuencia anunció que demandará al diario ante la Justicia. El príncipe Moulay Ismael hará otro tanto por su cuenta.

Pero en vez de esperar la acción de la justicia, Interior ya ha anunciado que tomará medidas contra el rotativo secuestrando ediciones, bloqueando las cuentas y clausurando sus locales en Rabat y Casablanca.

Además están pendientes las sentencias ante las acusaciones formuladas por la fiscalía de Rabat contra el rotativo Al Jarida al Oula y el semanario Al Michaal que, a finales de agosto, se atrevieron a comentar el comunicado del médico del monarca en el que se informó que necesitaba unos días reposo porque padecía una infección por rotavirus. Entonces, el Ministerio del Interior secuestró y destruyó de los cien mil ejemplares de los semanarios Tel Quel y Nichane que, en colaboración con el diario francés Le Monde, pretendían publicar un sondeo sobre la popularidad de Mohamed VI.

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