L D (EFE) El ministro de Exteriores subrayó que las relaciones entre Moscú y Washington están en "un nuevo nivel cualitativo de sociedad confiable, predecible y beneficiosa, en las que el respeto mutuo debe conjugarse con la toma de conciencia del carácter específico de los intereses nacionales de cada una de las partes". "Si hoy me pidieran decir qué rasgos de las relaciones ruso-estadounidenses pondría en primer lugar, yo mencionaría su carácter positivo y predecible y su estabilidad", añadió Ivanov.
Señaló, al mismo tiempo, que este nuevo nivel de las relaciones entre Moscú y Washington "no significa que todo marche sobre ruedas (...) y que hayan sido superados de manera instantánea y automática todos los problemas". El jefe de la diplomacia rusa recalcó que muchos de los enfoques estadounidenses sobre política exterior "no satisfacen" a Moscú.
Ivanov mencionó en particular la "excesiva inclinación de Washington por el recurso de la fuerza para solucionar problemas internacionales, en desmedro del consenso mundial". Admitió que la crisis iraquí ha sido una "dura prueba" para las relaciones de Rusia con EEUU y reiteró que Moscú considera un error la guerra de Irak. También se refirió a los "resabios de la guerra fría en las relaciones comerciales bilaterales", entre los que destacó la enmienda Jackson-Vanik, aprobada en EEUU en 1974 y que condiciona los vínculos comerciales a la políticas de emigración. "La existencia de discrepancias es algo completamente natural; la tarea es hallar el modo de superarlas sin desmedro de las relaciones bilaterales", dijo Ivanov. Remarcó que los objetivos de Rusia y Estados Unidos coinciden en lo importante, que es garantizar la seguridad y bienestar de sus pueblos.
