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CONMEMORACIÓN DEL ASESINATO DE ALLENDE

Los partidarios de Pinochet y sus opositores celebraron con distintos actos el aniversario del golpe

Un emotivo acto fue este jueves el punto culminante en la conmemoración del 30 aniversario del golpe encabezado por Augusto Pinochet y la muerte del presidente Salvador Allende, que dieron paso en Chile a 17 años de una férrea dictadura.

L D (EFE) En la jornada, que discurrió sin incidentes, los chilenos que apoyaron o lloraron el golpe realizaron actos de distinto contenido, para recordar una fecha que sigue dividiendo al país treinta años después. A la ceremonia oficial, iniciada a las 11.00 horas local (15.00 GMT), justo cuando en 1973 empezó el bombardeo del Palacio La Moneda, asistieron autoridades y dirigentes políticos, el cardenal Francisco Javier Errázuriz, representantes de la cultura y de organismos de derechos humanos.

Ante más de un millar de invitados, el presidente Ricardo Lagos convocó a construir un Chile donde no vuelvan a ocurrir los hechos de hace 30 años y donde las diferencias "sean parte de la normalidad democrática y no trincheras enfrentadas". "Debemos seguir trabajando para avanzar más en la reconstrucción democrática, el afianzamiento de las libertades públicas, en lograr un país más justo, sin pobreza, con mayor igualdad, pluralismo y tolerancia".

Lagos también recordó a Salvador Allende y destacó que su decisión de morir fue "un acto de sacrificio supremo" en cumplimiento de su deber por la investidura que ostentaba. El discurso cerró dos días de actos oficiales en homenaje a Allende y en memoria de los caídos en el golpe de Estado.

Lagos reabrió la puerta por la que fue sacado el cadáver de Allende

Minutos antes, el mandatario, había reabierto la histórica puerta lateral de La Moneda conocida como "Morandé 80", clausurada desde el 11 de septiembre de 1973, cuando por ella fue sacado el cadáver de Salvador Allende. El breve acto, sin palabras, fue muy emotivo, y cargado de simbolismo, por cuanto "Morandé 80" es la puerta lateral que todos los presidentes de Chile utilizaron durante casi un siglo para sus idas y venidas fuera de protocolo.

Mientras esto ocurría en La Moneda, el ex dictador Augusto Pinochet regalaba en su domicilio en Santiago la banda presidencial que utilizó durante su gobierno a la Fundación que lleva su nombre. De forma sorpresiva, Pinochet, de 87 años, abrió su mansión y desde un sillón colocado junto a la entrada encabezó la ceremonia de ocho minutos, que se desarrolló en el jardín.

Durante la jornada, el Ejército conmemoró con una misa a los caídos mientras los partidos Socialista y Comunista hicieron sendas romerías a la tumba de Allende en el Cementerio General. La ultraderechista Unión Demócrata Independiente (UDI), en tanto, emitió una declaración en la que reivindicó el golpe y criticó con dureza a Allende, pero también se alejó de Pinochet pues no asistió a los actos conmemorativos organizados por sus partidarios. La Fundación Pinochet programó un acto con 4.000 invitados para condecorar a 120 ex colaboradores del régimen y las esposas de los cuatro miembros de la Junta Militar que derrocó a Salvador Allende.

Los organismos de derechos humanos y los familiares de detenidos desaparecidos y ejecutados políticos programaron un acto artístico en la Plaza de La Constitución y una vigilia con velas ante el Estadio Nacional, convertido en centro de reclusión los primeros meses de la dictadura.

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