L D (EFE) Desde hace varias semanas, el presidente afgano, Hamid Karzai, ha defendido el actual borrador de Constitución, que recoge un sistema a su medida, con una presidencia que conlleva la jefatura de las Fuerzas Armadas y de Seguridad y un férreo control de los aparatos del Estado, y ha señalado que no se presentará a las próximas elecciones si no se ratifica.
De los quinientos miembros de la Loya Yirga constituyente, son muchos los que opinan que el Parlamento que surja de las elecciones propiciadas por la nueva Constitución debe tener "suficiente poder" como para controlar al Gobierno, en especial "en un país multiétnico y, en gran parte, con una organización social tribal", según dijo uno de ellos, que pidió no ser identificado. En la reunión hay 400 hombres y 100 mujeres, 50 designados directamente por el presidente Karzai, un privilegio que ha sido duramente criticado por algunos representantes, sobre todo los que posiblemente estarán en organizaciones rivales en las elecciones generales que, en principio, han de convocarse una vez aprobada la Constitución y antes de que finalice el próximo junio.
Entre ellos, en representación de las 32 provincias del país, hay pastunes, pertenecientes a la etnia mayoritaria, también de las minorías tayika y uzbeka, antiguos comunistas, miembros de milicias que representan a "señores de la guerra", jefes tribales y exiliados que han regresado al país para esta asamblea. Han sido proscritos de la Asamblea los seguidores del grupo extremista islámico Talibán, que gobernó en Kabul desde 1996 hasta el 2001, incluso el sector más moderado de la organización, que sigue teniendo gran predicamento entre la población más conservadora y tradicionalista. Muchos consideran que el presidente, además del control parlamentario, debe tener un primer ministro, que tamice su poder, y que las administraciones provinciales y locales deben gozar también de una cierta capacidad de actuación, muy limitada si se aprueba el texto actual.
Los "señores de la guerra", que en la actualidad actúan como gobernadores provinciales y que tienen milicias armadas que suman al menos 100.000 combatientes, un número desproporcionado con los 6.5000 soldados con que cuenta el Ejército Nacional Afgano, tampoco parecen dispuestos a ceder su poder. En los 160 artículos de los 12 capítulos del borrador de Constitución, que redacto una Comisión delegada del Gobierno, se reconocen los derechos de la mujer, pero grupos opositores feministas han acusado a las autoridades de mantenerlas en una situación similar a la impuesta por el régimen extremista islámico Talibán entre 1996 y el 2001. Aunque la Asamblea no tiene un plazo determinado para finalizar sus discusiones, Karzai ha pedido a los representantes un "rápido acuerdo" sobre el texto definitivo de la Constitución, para tener un plazo mayor para convocar las elecciones, que deben ser antes de finalizar junio del 2004.
La gran tienda donde se celebra la Loya Yirga está rodeada por cientos de soldados afganos y la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF), que con mandato de la ONU y bajo mando de la OTAN se encarga de la vigilancia de Kabul, ha extremado las medidas para evitar incidentes, tras las amenazas y atentados registrados en las últimas semanas. En las últimas semanas se han registrado ataques contra empleados de grupos humanitarios, secuestros de trabajadores de organizaciones no gubernamentales y atentados indiscriminados en varios lugares del país, atribuidos en su mayoría a los talibanes. El propio líder de los talibanes, el mula Mohamed Omar, pidió a finales de noviembre el boicot a la Loya Yirga y las elecciones en un comunicado en el que aseguraba que "el espectáculo (...) está planeado por los cristianos y los judíos".
