(Libertad Digital) Los terrenos adquiridos por Felipe y Germán Palomino –hijos de Francisco Germán Palomino Romera, casado con Lola González Márquez, según la información de la edición escrita de El Mundo– ocupan una superficie de 15.223 metros cuadrados en Sanlúcar la Mayor, localidad situada a 19 kilómetros de Sevilla dirección Huelva por la autovía que comunica ambas poblaciones. Su ubicación es estratégica dentro del Aljarafe, la zona en mayor expansión urbanística de la provincia.
El Ayuntamiento de Sanlúcar la Mayor tenía previsto expropiar para construir en ellos 60 viviendas sociales, pero cuando la empresa Disean SL -administrada por Germán Palomino González- compró la parcela su situación cambió en menos de dos meses. El Consistorio dirigido por el ex escolta de Chaves renunció a la expropiación y permitió la construcción de hasta 114 viviendas protegidas, casi el doble de lo previsto.
Según revela el diario El Mundo, antes de que Ayuntamiento cambiara la normativa, la parcela comprada por la empresa de los sobrinos de González, Disean SL, tenía permitida una densidad de 40 viviendas por hectárea, con un máximo de 60 viviendas, que se construirían tras expropiar los terrenos en forma de casa adosadas. Más adelante, la densidad se cambió hasta 75 viviendas por hectárea con la característica de bloques de pisos de tres plantas más planta baja, con un máximo de 114 viviendas. Para finalizar, se ha suprimido de la normativa la expropiación de los terrenos, con lo que lo que los propietarios actuales ser también los promotores inmobiliarios.
Los hechos se remontan al mes de noviembre, cuando los sobrinos de Felipe González solicitaron al ex escolta de Chaves el cambio mediante un proyecto realizado por el arquitecto Felipe Palomino González, hermano del administrador de Disean SL y que, además, actúa en representación de la empresa para solicitar al Ayuntamiento una cédula urbanística de los terrenos.
Según revela El Mundo, el cambio se aprobó el 30 de diciembre de 2004 y, de la lectura del expediente –al que ha tenido acceso el diario de Pedro J. Ramírez– se deduce que el cambio se tramitó con una celeridad inusual. Hasta tal punto llegó el asunto que el arquitecto municipal dio su visto bueno al cambio de la normativa antes de que los interesados presentaran toda la documentación correspondiente.
