
José Víctor Orozco, maquinista de la nave secuestrada, ha declarado al tribunal durante la tercera jornada del juicio que el mismo día de la liberación uno de los piratas le mostró una bolsa de un supermercado –Eroski o Carrefour- llena de billetes. "Era dinero, no sé si del Monopoly, pero era dinero", ha dicho. El testigo añadió durante la vista que una avioneta blanca tiró "una cápsula a la parte de estribor" que los piratas recogieron con un bote. "Cayó otra, horas más tarde, que yo no ví". El marinero agregó que los secuestradores estuvieron repartiendo dinero.
Según la agencia Europa Press, esta declaración corrobora la del engrasador Gaizka Iturbe, quien señaló que vio cómo una avioneta arrojaba un cilindro al mar en un paracaídas.
Durante el juicio a los presuntos piratas Raageggesey Hassan Aji y Cabdullahi Cabduwily, alias 'Abdu Willy', que alegaron el jueves para defenderse que ellos mismos fueron "víctimas" de un secuestro, Orozco detalló y confirmó algunos de los acontecimientos producidos en el barco secuestrado. "Sabíamos que las familias habían montado un follón de la leche en España y que la cosa estaba en marcha", aseguró.
Una liberación que no fue segura hasta el final. De hecho, durante la misma los marineros temieron por sus vidas en numerosos momentos. "Cuando les cogieron pensamos: ya no salimos de aquí".
Malos tratos y simulacros de fusilamiento
Este hecho coincide con la línea que sugiere la declaración del marinero gallego Secundino Da Costa Cordeiro, que ejercía las labores de panguero en el barco secuestrado. Según Europa Press, el marinero declaró, muy enfadado, que la labor del Gobierno durante el secuestro y el rescate fue "una puñetera chapuza".
"Las cosas se podrían haber hecho mejor porque el Gobierno ha hecho una puñetera chapuza. Lo que no puede ser es coger un barco y el barco donde todos estos señores estaban implicados, predicarlo a los cuatro vientos, eso no le entra a nadie. Pienso que deberían hacer mejor las cosas... ¡O por lo menos callárselas!", aseguró en su declaración del viernes.
Cordeiro profundizó también en los castigos y "malos tratos" a los que les sometieron los piratas para mermar su salud y su ánimo. Los piratas, dijo, estaban todo el día "colocados" pero en absoluto eran "unos aficionados". "Eran gente muy preparada, no daban palos de ciego", ha dicho antes de añadir que "tienen la mente tan pequeña que les daba por cerrar la puerta a golpes".
Otro de los testigos, el electricista Antonio Pérez Fernández, ha contado que los asaltantes simularon llevarle a tierra junto a otros dos compañeros y que, tras una breve incursión en el mar a bordo de un bote, les devolvieron al barco y les encerraron en un camarote durante nueve días, en los que no tuvieron contacto con el resto de la tripulación. El testigo, que ha reconocido a 'Abdu Willy' entre los piratas, ha asegurado que "iba armado" y que "nunca" olvidará el día en que los piratas realizaron un "simulacro de fusilamiento" en la cubierta y les dispararon con un lanzagranadas por encima de sus cabezas.
Después de "un rato", le ordenaron a él, a un oficial de puente y a otro marinero que llamaran por teléfono a sus familias porque iban a ser conducidos a la costa somalí. El objetivo de esta maniobra era entregarles a los familiares de los dos acusados, que en aquellas fechas ya habían sido trasladados a España, según declaró tanto Da Costa como el engrasador Gaizka Iturbe.
El marinero también ha señalado que durante el secuestro se vivieron numerosos episodios "violentos" en los que se sucedían "golpes, gestos de cortar el cuello y amenazas". De igual modo, ha añadido que los piratas eran "unos guarros" y se dedicaban a "romper por romper".
Durante la sesión, la presidenta del tribunal, Ángela Murillo, ha reprochado varias veces al abogado de los piratas, Andrea Chalaris, que hiciera preguntas excesivamente técnicas a los testigos. "Sabe usted de embarcaciones para escribir un libro", ha reprochado en uno de los interrogatorios. En otro le ha cortado espetándole: "¡Venga, venga, que estamos de barcos ya!".
Negociación
El jefe de máquinas ha mencionado la existencia de dos negociadores, uno somalí que acudía al atunero con el grupo de piratas y a quien conocían por Jamma, y uno español, de nombre Pepe, que se ponía en contacto con el barco por teléfono.
Jamma y Pepe "hablaban bastantes veces por teléfono" ha explicado el testigo que ha concretado que además de negociar sobre la cantidad económica necesaria para el rescate, 'Abdu Willy' y Hassan Aji "entraban en el trato desde el principio".
