Tarde es para darse cuenta ahora de la cruda realidad. Claro que el Senado no sirve para nada, ni tan siquiera para representar a las autonomías. Otra forma de ahorrar sería recuperando competencias hoy en manos de esas comunidades como Educación, Sanidad, Justicia, Interior, etc. Antiguamente las funciones de las hoy cuatriplicados ministerios eran asumidas por las delegaciones provinciales, diputaciones, o cabildos, en las islas, y ayuntamientos. Hoy todo se multiplica y se van pisando unos a otros con los consiguientes problemas de enfrentamiento entre administraciones con distinto color político. Hay que modificar la Constitución cuanto antes mejor.