
L D (Agencias) Medio año después de asumir la presidencia del Gobierno, Zapatero mantiene a Aznar en el centro de su discurso político. Haciendo referencia al ex presidente, el nuevo jefe del Ejecutivo explicó al Comité Federal del PSOE que se ha instaurado una nueva forma de gobernar en España que ha "clausurado la etapa de confrontación" y "cerrado el tiempo de bronca desde el poder, de gresca continúa y permanente reprimenda" que en su opinión centraron los últimos años del Gobierno del PP.
Todavía reciente su enfrentamiento con la Generalidad de Cataluña por la traducción al valenciano de la Constitución europea, Zapatero insistió en que con el triunfo del PSOE el 14-M el clima se ha distendido aunque abogó por mejorarlo aún más, de manera que las diferencias o discrepancias entre los actores políticos "no tienen por qué manifestarse como grescas continuas".
Mensaje a Maragall entre las críticas al PP
Sin referencias concretas a Maragall, su discurso se interpretó en clave interna ante el clima provocado por la última polémica que le ha enfrentado al presidente catalán y que, tras la rectificación del líder del PSC, ha abierto una nueva crisis en el Gobierno de Cataluña. "Tenemos que trabajar por tener una España serena y no una artificialmente agitada, que busca acuerdos y no que inventa distancias insalvables, que comparte objetivos comunes y no una que está sólo atenta a cálculos particulares y de corto alcance, una España con un proyecto común que a todos nos integre", fue el mensaje resumen de la intervención del presidente ante el Comité Federal del PSOE.
Pese a que ERC mantiene el pulso con el Gobierno por la traducción de la Constitución europea al valenciano, Zapatero no ve peligrar su pacto con los independentistas catalanes para sacar adelante los presupuestos del próximo año. Ante sus compañeros de partido expuso que el Ejecutivo tiene "suficiente estabilidad parlamentaria" y agradeció el respaldo a los grupos.
A la sombra de Francia y Alemania
El presidente reconoció que su Gobierno ha dado "un giro pronunciado" en política exterior respecto a la etapa del PP, pero evitó pronunciarse sobre los pasos que ya ha dado para reconducir la relación con EEUU tras los últimos desaires al reelegido presidente Bush.
