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¿Cara o cruz?

Una semana después de las elecciones, con dos recuentos mecánicos y uno manual en marcha, los norteamericanos tienen cada vez menos claro quién será su próximo presidente.

Un ejército de abogados ha marchado sobre la Florida y ha puesto la consulta popular en manos de los tribunales, que se muestran tan confusos como la población y sus propias sentencias ayudan a sembrar aún más confusión. En estos momentos, nadie sabe cuándo acabará el plazo para contar los votos y el juez que había de decidirlo buscó refugio en Delfos, con una sentencia que se presta a tantas interpretaciones como las profecías de los oráculos.

Mientras el campo del republicano Bush cantaba victoria porque el juez mantuvo el límite de las 11 de la noche de este martes, los abogados del demócrata Gore se declaraban satisfechos porque el mismo juez decidía que no se podía descartar "abitrariamente" una revisión posterior de los resultados.

Nadie sabía tampoco si las papeletas, que 9 votantes denunciaron como incomprensibles, eran legales y tal vez sea difícil averiguarlo, porque cinco jueces se han declarado incompetentes a causa de un conflicto de intereses y el distrito se quedará sin letrados.

Pero la máxima confusión está en el recuento de votos: quienes lo hacen manualmente, han de poner las cartulinas contra la luz y decidir si las perforaciones están "colgantes", "tambaleantes", "hundidas" o "preñadas", según estén separadas en un 50 o 75 por ciento, o simplemente haya una marca hacia arriba o hacia abajo. Después de mucho cavilar, aún no hay un criterio uniforme sobre la validez de las "hundidas" y "preñadas", que reflejan menos presión a la hora de marcar el voto que las "tambaleantes" y "colgantes" y, posiblemente, menos "decisión" por parte del ciudadano.

A esto se ha llegado porque las máquinas de voto son anticuadas y se equivocan, pero es evidente que tanto la máquina como el recuento manual representan una lotería electoral. Quienes mejor lo comprenden son los habitantes de Nuevo México, cuyas leyes prevén un método infalible para resolver los empates electorales: lanzan una moneda y se gana a cara o cruz.

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