Oso, un cristiano de Sevilla, está a punto de ser ahorcado. Recuerda entonces que el caíd que lo ha condenado ansía desde hace tiempo tener hijos, y le ofrece traerle una planta mágica que le permitirá colmar sus deseos a cambio de que le perdone la vida. El caíd acepta la propuesta pero, a cambio, Lara, la hija de Oso, quedará como rehén y será degollada si su padre no regresa con la prodigiosa planta en el espacio de doce lunas.
Convencido de que Yalal-ad-Din, un persa al que conoció hace tiempo, puede guiarle hasta la planta, Oso se encamina a Toledo. Allí Oso encuentra a su amigo y además conoce a Belena, una esclava normanda, que ha visto con sus propios ojos seres tan prodigiosos como el aspidojelone o las sirenas. Finalmente, provistos de la mandrágora, los tres emprenden camino hacia Sevilla para rescatar a Lara. Sus planes se ven, sin embargo, frustrados. Las naves vikingas han remontado el Guadalquivir y se han apoderado de la ciudad…
En La mandrágora de las doce lunas se combinan elementos de la novela histórica –está extraordinariamente bien documentada, pero evitando con mucha habilidad caer en la pedantería–, del género de aventuras e incluso de las novelas de amor. De esa manera, partiendo de un episodio real como fue la conquista de Sevilla por naves vikingas en el año 844, se articula un relato vigoroso escrito en tercera persona en el que aparecen descritas la vida en al-Andalus, la búsqueda del conocimiento fabuloso, la mitología de los vikingos o la llegada a occidente de productos desconocidos que ocasionaban una sobrecogedora admiración. Muy bien relatada, la peripecia de Oso se entrecruza así con lances, batallas y descripciones que obligan a mantener ininterrumpida la lectura desde el principio hasta el final.
Entre los aspectos más conseguidos de la novela, aparte de los escenarios, se encuentran los protagonistas. Además de Oso, destaca principalmente Belena, uno de los personajes femeninos más logrados de la narrativa juvenil última. Mención especial merecen también el sufí Yalal-ad-Din, un ingenioso co-protagonista conocedor de los arcanos más misteriosos, así como la galería de secundarios. “La mandrágora…” es, sin ninguna duda, una de las mejores novelas juveniles de los últimos años.
César Vidal, La mandrágora de las doce lunas, Madrid, SM (El barco de vapor, serie oro), 182 páginas.

El sabor de las grandes novelas de aventuras
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