Menú

La economía española en 2001

En su último Boletín, el Banco de España confirma el inicio de una suave desaceleración de la actividad, si bien el PIB creció en 2000 una décima más que en 1999. En principio, la economía española mantendrá en 2001 una tasa de crecimiento entre el 3,5 y el 4 por 100, acompañada por una reducción de las tensiones inflacionistas, gracias a la apreciación del euro y al descenso en los precios del petróleo. Este escenario permite mantener para este ejercicio el binomio estabilidad-expansión vigente desde 1996. Es más, si no se producen fenómenos externos, el incremento del PIB podría superar las previsiones gubernamentales. Las razones son claras.

En primer lugar, el abaratamiento del crudo supone una reducción de los costes de producción de las empresas, lo que estimula la oferta. En segundo lugar, la apreciación del euro es benéfica para la inflación, pero no perjufica a las exportaciones españolas que se concentran en el área de la Unión Europea. En tercer lugar, el crecimiento del período 1996-1999 se asentó en factores internos; la coyuntura europea no aportó nada a la recuperación española. Ahora, el debilitamiento de la demanda externa se ve compensado por un mayor dinamismo de la economía continental, incluidas la francesa y la alemana, principales socios comerciales de España. En cuarto lugar, el descenso de la inflación va a reducir el riesgo de entrar en una espiral precios-salarios.

¿Qué podría frustar estas optimistas expectativas? Una nueva escalada alcista de los precios del petróleo y un aumento de la inflación. La suerte de la economía española está más ligada a la europea que a la del resto del mundo. En este marco, el aterrizaje duro o suave de los EE.UU. no tendría un efecto significativo sobre una Europa en la cual el peso del comercio exterior con América es desdeñable. Por el contrario, la depreciación del dólar como consecuencia de la pérdida de vigor norteamericano va suponer una inyección de inversión exterior que fortalecerá la expansión continental. Si esto sucede, la economía española mantendrá en 2001 una brillante posición.

La capacidad de la economía española de aprovechar tanto los factores internos (1996-1999) como los externos para mantener un alto nivel de crecimiento económico refleja los cambios que se han producido en este país desde la anterior legislatura. La liberalización de los mercados, las reformas fiscales de 1996 y de 1998 y la estabilidad presupuestaria constituyen los cimientos de la actual prosperidad.

En Portada

    Servicios

    • Oro Libertad
    • Curso
    • Inversión
    • Securitas
    • Buena Vida