Menú

En busca del consenso

El primer discurso del presidente George Bush ante el Congreso encaja con su estrategia de atraer a diferentes tendencias políticas, que tan buenos resultados le dio en Texas. Los legisladores demócratas se vieron obligados a levantarse y aplaudirle en repetidas ocasiones, a pesar de la crítica inmediata con que respondió el partido respondió poco después.

De la subida general del 4 por ciento, tan sólo se alejan dos capítulos que satisfacen a los progresistas, como son la educación y los servicios médicos, y los incrementos para defensa que tanto han pedido los conservadores. En los dos primeros, Bush propone subidas considerables para mejorar la preparación de maestros e instalaciones escolares, así como para ofrecer medicamentos a los jubilados. En Defensa, ni siquiera pone límites, porque considera que son las necesidades del Pentágono las que han de determinar el presupuesto.

A lo largo del forcejeo legislativo que ocupará al país durante los próximos meses, Bush dará la medida de su habilidad en aprovechar la mayoría republicana en el Congreso y el poder del veto presidencial. Ambas cosas le deben servir para realizar cambios en las leyes con apoyo de su partido con el fin de mejorar las escuelas –por medio del proyecto republicano de financiar con dinero público el acceso a centros privados–, igual que intentará colar limitaciones a las querellas médicas en las propuestas para pagar las medicinas.

Aprovechando que se trataba de un discurso presupuestario, Bush evitó las cuestiones más polémicas, como el aborto, que endurecen los frentes y agrian el tono del debate. Planteó, en cambio, cuestiones patrióticas como el respeto por los militares o la seguridad nacional, a las que nadie puede oponerse sin que suponga un suicidio político, y trató de utilizarlas para conseguir concesiones en el terreno comercial. Más polémica fue su petición de rebajar impuestos, que tuvo un rechazo fulminante de los demócratas, aunque Bush se cree en terreno seguro pues el 69 por ciento de la población quiere pagar menos.

A Bush le han advertido repetidamente que Washington es otro mundo, pero todo indica que se lanza a su primera lucha política con la misma estrategia de compromiso y consenso que le convirtió en el primer gobernador reelegido en la historia de Texas.

En Portada

    Servicios

    • Radarbot
    • Curso
    • Inversión
    • Securitas
    • Buena Vida