Las negociaciones pesqueras fracasaron a causa de el profundo desacuerdo que existía sobre lo que la Unión Europea debía pagar a Marruecos para que este país le dejara faenar en sus aguas. Eso es al menos lo que nos han contado. La UE aceptó la propuesta marroquí de reducir la duración del acuerdo de cinco a tres años. No obstante, a Bruselas le parecieron desproporcionadas las pretensiones económicas marroquíes. Rabat pedía a la Unión Europea que le pagara 100 millones de euros al año, cifra que al final aceptó rebajar hasta los 90 millones anuales. Esa fue la última oferta marroquí.
El comisario europeo de Agricultura y Pesca, Franz Fischler, consideró ese precio inaceptable, sobre todo porque Marruecos había impuesto importantes recortes tanto al número de barcos europeos como al montante de capturas. El comisario había recibido un mandato muy claro por parte de los Quince que se basaba en el principio de la proporcionalidad. Es decir, si los marroquíes nos dejan pescar menos, pues lógicamente se les pagará menos. Con esa consigna, Fischler rechazó pagar 90 millones de euros al año. La oferta que el comisario puso sobre la mesa fue que, teniendo en cuenta que cada año se iba a reducir el número de barcos, lo que la UE podía pagar era 70 millones el primer año, 60 el segundo y 40 el tercer y último año. En la última reunión el pasado mes de marzo, Fischler hizo un último gesto y subió la oferta en cinco millones de euros cada año (75, 65 y 45). Es decir, que si Marruecos pedía a la UE un total de 270 millones de euros por dejarla faenar durante tres años en sus aguas, los Quince respondían que no estaban dispuestos a pagar más de 185.
Tanto desde Bruselas como desde Madrid se considera que el precio que Marruecos exige es excesivo, sobre todo teniendo en cuenta que España sólo pesca en esos caladeros el 10% del total de capturas de su flota pesquera. La postura es que los 125 millones de euros que se pagaban por las cerca de 120.000 toneladas al año que se pescaban durante el anterior acuerdo, ya es un precio más que ventajoso para Marruecos como para subirlo aún más.
Por ahora, las posiciones siguen fijas. 85 millones de euros las separan. ¿Sólo? Según el ministro marroquí de Pesca, Said Chbatu, hay algo más. No se atreve a determinar qué ni quién, pero lanza un interesante argumento. En opinión de Chbatu –y las cifras le dan la razón– el problema está en que Marruecos pone un precio a sus caladeros y la UE le pone otro muy distinto. Cada uno valora a su manera el esfuerzo pesquero. El ministro considera que ese problema de valoración tiene fácil solución: consiste en crear un equipo de expertos formado a medias por Marruecos y la UE que determine el método para valorar ese esfuerzo pesquero. "Una vez que se establezca el método de valoración, el acuerdo pesquero se puede alcanzar en un cuarto de hora. El problema está en que nosotros hemos planteado la posibilidad de crear este equipo técnico y la UE se ha negado, no sabemos el porqué", afirmó Chbatu en una entrevista concedida a Canal Sur.
No obstante, ¿por qué la Unión Europea se niega a crear ese equipo de expertos? La pasividad mostrada ante este asunto por el ministro español de Agricultura y Pesca, Miguel Arias Cañete, que desde que ocupa ese puesto no ha tratado ni una sola vez ese tema con sus homólogos marroquíes y que la única vez que visitó Marruecos fue para participar en un coloquio que nada tenía que ver con la pesca, muestran que la apuesta del Gobierno español es muy distinta. Madrid está decidido a reconvertir la flota pesquera. Su interés es que el acuerdo no se renueve y, así, el fin de la negociación es inevitable. Por eso, el Gobierno no ha hecho apenas gestiones con Marruecos ni ha intervenido en absoluto en la negociación.
El Gobierno de José María Aznar cuenta con la ventaja de que las competencias pesqueras las tiene la UE y de que siempre se le pueden echar las culpas a Marruecos. Sin embargo, el Gobierno español ha quedado en evidencia por la actitud de Portugal. El país luso ha demostrado que realmente sí le interesa alcanzar un acuerdo con Marruecos y, para sensibilizar al reino alauí, envió la semana pasada a su ministro de Pesca, Manuel Capoulas. El ministro se reunió con su homólogo marroquí e incluso fue recibido por el rey. Su actuación deja claro cómo Portugal, tras el fracaso de las negociaciones de la UE, se ha puesto a hacer la guerra por su cuenta para defender a toda costa los intereses de los 24 pesqueros artesanales que tiene faenando en aguas marroquíes. Incluso ha propuesto a Marruecos iniciar negociaciones exclusivamente sobre la pesca artesanal, que es la que a Portugal le interesa.
La intensa actividad diplomática llevada a cabo por Portugal deja muy en mal lugar al Gobierno español. El ministro portugués, que como digo sólo tiene 24 barcos en aguas marroquíes, ha venido dos veces en un año mientras que el español, que tiene casi 400, aún no se le ha visto hablar de pesca con el Gobierno marroquí. Además, Capoulas vino con el consentimiento de Fischler, así que ya no vale la excusa utilizada por Madrid de que las competencias pesqueras las tiene la UE.
Mientras, la decisión de los pescadores andaluces de bloquear el puerto de Algeciras ha desatado en la prensa marroquí el profundo nacionalismo antiespañol que tiene buena parte de su élite. Los diarios marroquíes, especialmente el nacionalista L´opinion, consideran que la actitud de los pescadores "es un acto inaceptable de vandalismo" y acusan de la medida a lo que en Marruecos se llama como "loby andaluz antimarroquí".
Los otros diarios, con una dialéctica más sensata, no comprenden el porqué de ese bloqueo contra Marruecos. Argumentan que esas medidas de represalia no tienen motivo, puesto que Rabat sigue abierto a la negociación y que los que se han retirado de la mesa de diálogo son los europeos. No les falta razón. Escuchando las últimas declaraciones de Arias Cañete, en las que pide a la UE que entierre el diálogo con Marruecos, quizás haya que empezar a preguntarse si, al final, no seremos nosotros los que no queremos acuerdo. ¿No estará el Gobierno español utilizando al sempiterno "enemigo marroquí" para desviar las críticas? Muchos piensan ya que el objetivo del Ejecutivo español es hacer aparecer la negativa de Marruecos a renovar el acuerdo como el motivo principal de una reconversión de la flota que, con o sin acuerdo, ya se había decidido mucho antes.

Prioridad a la reconversión pesquera
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