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Olé por un torero valiente

Tres cuartos de entrada en La Monumental de Las Ventas el miercoles 16 de mayo. Se lidiaron 6 novillos de La Quinta, encastados y con mucha movilidad. Dieron juego aun sin emplearse. Destacó el primero. Antes del comienzo del festejo se guardó un minuto de silencio en memoria de Joselito “El Gallo”

Leopoldo Casasola, de grana y oro: pinchazo y estocada (pitos). En el cuarto estocada (ovación).
L. Vital “Procuna”, azul turquesa y oro: tres pinchazos y estocada (saludos). En el quinto pinchazo hondo y estocada (silencio).
Javier Valverde, de grana y oro: estocada (oreja y vuelta al ruedo). En el sexto estocada (oreja y salida a hombros por la puerta grande).

Menos público del que hubo en días precedentes se dio cita en Las Ventas para ver la novillada. Los ausentes se lo perdieron. Salvo en contadas excepciones, lo más interesante que se ha visto en las últimas ediciones isidriles ha sido durante las novilladas. La tarde de hoy no ha sido ninguna excepción. Tal vez porque los toreros vienen a Madrid con todas las ganas del mundo, o porque los novillos tienen mucha más movilidad –la causa principal de esto es el peso–, la realidad es que estas tardes con toreros nobeles y ganaderías encastadas son las que más satisfacciones ofrecen a los aficionados.

Un héroe apareció en el ruedo en el tercero de la tarde. Sólo así se puede definir la actuación del salmantino Javier Valverde. El chaval, que debutaba en Las Ventas, se ganó la puerta grande a sangre y fuego. Se arrimó como una fiera al peligroso tercero. El público, que empezó frío, parecía no enterarse de la importancia de lo que estaba haciendo el salmantino hasta que, en el único despiste del torero, el de La Quinta le prendió por el pecho y le mantuvo en vilo unos segundos interminables. El chico ni se miró, cogió su muleta y, después de adornarse, se tiró a matar con ley. Tardó el presidente en conceder la justa oreja.

En el sexto asustó al miedo. El de La Quinta era un manso encastado que no se empleaba en la muleta y le probaba a cada cite. Sin arredrarse ni un ápice, Valverde aguantó los parones del burel hasta hacerle pasar por donde él quiso. Después de matar en los medios, el público, ya entregado, le concedió la oreja que supuso el pasaporte a la gloria para Javier Valverde

Otra vez nos llegó el sobresalto en el cuarto de la tarde. Leopoldo Casasola, que no estaba gustando en Madrid, quiso justificar la tarde pegándose un arrimón con el encastado novillo. A la salida de un muletazo le enganchó por el fajín y le lanzó con mucha violencia contra el suelo. Tras unos momentos de incertidumbre, el valiente mexicano pudo incorporarse y mató al novillo. El público premió el valor del azteca con una justa ovación que recogió camino de la enfermería.

En el primero, Casasola no se acopló a la buena embestida de su enemigo. El de La Quinta repetía en la muleta con nobleza, aunque con la cabeza alta. Tal vez fue eso lo que impidió al mexicano mandar en las encastadas embestidas. El público de Madrid, tan exigente como siempre, no aprobó su actuación en el primero.

Muy buena impresión causó en Las Ventas el joven portugués “Procuna”. Recibió a portagayola a sus dos enemigos y banderilleó con mucha espectacularidad y riesgo a sus dos enemigos. Muy centrado, también, con la muleta, en el segundo tuvo momentos de lucimiento, sobre todo en el arranque de faena. El quinto no dio lugar a que el portugués dejara patente de sus buenas maneras. El único pero de su actuación fue su mal manejo de los aceros: pinchó varias veces antes de acabar con sus dos enemigos.

Parte facultativo de L. Casasola: Herida incisocontusa en región frontal de ocho centímetro, ligera conmoción cerebral. Puntazo en tercio superior del muslo izquierdo. Pronóstico resevado.

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