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Día Mundial

El Día Mundial del Medio Ambiente, que se celebra este martes, es uno de esos eventos internacionales con los que las Naciones Unidas quieren recordarnos esos temas que los políticos tienen olvidados. Este año, el lema es “conéctate a la trama de la vida”. Y es que el homo ¿sapiens? lleva ya mucho tiempo, especialmente desde la Revolución Industrial, desconectándose de esa trama, como si no dependiese de ella.

No nos percatamos de que el progreso es como el crecimiento de un árbol. No he visto ninguna encina, roble o haya capaz de crecer y dar fruto si al mismo tiempo se cortan sus raíces. Los fundamentos de todo lo que hacemos, desde lo más básico (comer, beber, respirar) hasta lo más complejo de nuestra sociedad (energía, mercados financieros, transporte,…) tienen que ver con la naturaleza.

A los buenos deseos de este Día Mundial se superponen las crudas realidades. Por ejemplo, esos incendios que ya comienzan a hacer acto de presencia en zonas como Cádiz, Valencia o Ibiza (en este último caso parece que claramente intencionados). Ricardo Vélez, responsable máximo del tema en el Ministerio de Medio Ambiente (hombre que ha trabajado tanto con la industria maderera como en los servicios anti-incendios), avisa que si siguen los calores la cosa puede ponerse mal.

Estos días también se ha sabido que España está a la cabeza de Europa en la violación de los acuerdos de Kioto sobre el Cambio Climático. Este mismo fin de semana los detractores del Plan Hidro-ilógico se han reunido de nuevo, esta vez para concretar las fechas de una marcha que les llevará este verano desde la desembocadura del Ebro hasta las calles de Bruselas, pasando antes por algunas zonas pirenaicas amenazadas con proyectos de embalses.

Y, entre otras cosas, los conservacionistas se quejan también de que a Jaume Matas no le preocupa lo que le pase a especies como el lince ibérico, que se nos está yendo de las manos a gran velocidad. Está mucho más amenazado que los tigres o los famosos osos panda , y aquí no se adoptan medidas serias para evitar su desaparición. Dicen que don Jaume ya está bastante ocupado tramando la destrucción ecológica de muchas zonas con grandes obras hidráulicas para dar de beber a los nuevos regadíos ilegales, parques acuáticos y urbanizaciones del Mediterráneo. Pero hoy, el ministro, presumiblemente, quedará muy bien en las fotos. De hecho es un excelente relaciones públicas con buenos amigos en algunos medios de comunicación.

Aunque crece la conciencia ecológica, lo cierto es que no se avanza en cuestiones claves. La selva amazónica batió récords de deforestación el año pasado. El cambio climático sigue campando a sus anchas. La polución industrial aumenta. Los océanos -cuyo día mundial se “celebra” el viernes- siguen siendo sobreexplotados a la par que convertidos en cloacas.

Esperemos que días como hoy nos sirvan al menos para reflexionar. Como decía aquel mensaje atribuido al indio Seattle “lo que hacemos a la tierra nos lo hacemos a nosotros mismos” y “la tierra no pertenece al hombre sino el hombre a la tierra”. Somos meras células de un vulnerable organismo planetario. Si insistimos en comportarnos como células cancerosas que destruyen los tejidos de la Biosfera -los bosques, las aguas, el clima, los suelos, ...- sufriremos las consecuencias, seamos de izquierdas o derechas, ricos o pobres.

Ese es el mensaje que tiene que llegar hoy, en especial a nuestros políticos. Comenzando por el señor Aznar. No basta con tener un Ministerio que intenta aparentar una cosa mientras hace la contraria.

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