Menú

Aprender puede ser divertido

Cuando se acercan las fechas veraniegas, las editoriales de libros infantiles y juveniles aumentan su oferta con libros destinados a que los niños recuerden de forma amena lo que han aprendido durante el curso escolar. Ya se sabe que estos libros tienen gran aceptación, pero no entre los niños sino entre los padres que perciben las vacaciones de verano como un espacio interminable de tiempo en el que temen que la memoria de sus vástagos se licue con las altas temperaturas. Pues bien, para que niños y niñas de siete a nueve años, aproximadamente, se diviertan a la vez que realizan una sanísima gimnasia mental la escritora y el ilustrador de este libro han creado una historia protagonizada por una pandilla que mientras juega como cualquier otro grupo de niños no para de resolver adivinanzas, crucigramas o palíndromos, descubre mensajes secretos, aprende recetas de cocina, lee cuentos cortos o poemas de autores conocidos, recuerdan el romance de “Las tres cautivas” o aprenden una “nueva” canción que les resulta muy divertida y que comienza así: “Ya se murió el burro de la tía Vinagre...”.

De esta manera el texto se convierte en una sucesión de divertidas actividades con un hilo conductor basado en las relaciones entre un grupo de amigos. El tándem de Mercedes Figuerola, experta pedagoga, y Juan Ramón Alonso, excelente ilustrador, ha dado a luz un libro que ocupará con toda dignidad un lugar en la mochila de nuestros hijos en cualquier época del año porque cuando los libros son, como dijo el clásico, para “aprender deleitando” no conocen estaciones.


Mercedes Figuerola y Juan Ramón Alonso, Jugar con palabras, Espasa, Madrid, 2001, 94 páginas.

Más libros en: El Semanal de Libertad Digital

Servicios

  • Oro Libertad
  • Curso
  • Inversión
  • Securitas
  • Buena Vida