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Filosofía contra la depresión

Lou Marinoff explica un método que se apoya en grandes filósofos para aplicar sus enseñanzas en situaciones concretas, y cuenta alguno de los casos resueltos mediante este asesoramiento. Problemas como el de Rita, que cuando a su hija la violó un compañero de trabajo no sabía como recomponer su vida y ayudarla, o Janet, que arrastraba un matrimonio que se dirigía irremediablemente hacia el divorcio. "Nora y Tom estaban envueltos en una clásica lucha de poder", Doug presentaba un programa de radio por la noche, adoraba su trabajo pero no le permitía conocer mujeres con las que establecer una relación. Todos ellos se enfrentaron a la situación y lograron resolver, mediante el asesoramiento filosófico, sus conflictos. Pero ¿qué es exactamente un asesor filosófico?

Lo que Marinoff plantea es algo que parece, según el número de direcciones y países señalados en el apéndice, se viene haciendo desde hace tiempo. Los problemas y conflictos puntuales mediante la aplicación del pensamiento de distintos filósofos, adquieren un nuevo enfoque, cada caso requiere un pensamiento diferente. Así, leyendo de nuevo a Platón, Hobbes, Laozi, Maimónides entre otros llegamos a soluciones concretas y practicas que suponen sobretodo una mirada amplia sobre el problema y sobre el soporte de nuestro pensamiento. Si bien es verdad que la psicología aún no parece dar con una única solución, hay métodos distintos que pueden confundir al paciente a la hora de buscar la terapia adecuada; por otro lado los propios psicólogos reciben en las universidades una formación practica todavía deficiente y se ven obligados ellos a elegir sus propias herramientas; a menudo se olvida que delante de un hombre no pueden seguirse métodos concretos, la complejidad humana dificulta las soluciones mediante una única vía. Por eso parece necesario que los profesionales busquen la manera eficiente de abordar la complejidad de las situaciones que se presentan atendiendo a cada caso. Así este método se adecua a cada paciente, aunque por otro lado hay que decir que no es aplicable a cualquier problema, seria conveniente determinar exactamente su campo de aplicación.

El método plantea unos pasos concretos a seguir. El proceso PEACE propone cinco pasos para enfrentarse a los problemas con filosofía. En resumen serían: En primer lugar identificar el problema, en segundo lugar descubrir las emociones que producen, tercero un análisis de las diversas soluciones, cuarto un encuentro filosófico con el problema, observación de conjunto y adaptación a formulaciones filosóficas apropiadas para el caso y por último en el quinto se llegaría al equilibrio.

Por un lado es cierto que hay que enfrentarse de nuevo al comportamiento y atender en especial al pensamiento, descubrir el cómo nuestro pensamiento interpreta lo que vivimos, cómo nos narramos a nosotros mismos; pero es necesario sistematizar el método y sobretodo, aclarar en qué consiste la formación de los asesores. El libro señala una especie de Tertulias Socráticas que facilitan el encuentro y debate entre asesores pero es insuficiente. El método si bien plantea una necesidad de utilizar el conocimiento y educar el pensamiento, presenta una vía demasiado ambigua como para que permita su aplicación adecuada, parece depender finalmente del "arte" del asesor. Hay acerca del comportamiento humano, a pesar de su difícil interpretación y comprensión, certezas que deben ser tenidas en cuenta. El peligro pasaría por la aplicación irresponsable del método filosófico, útil únicamente en algunos casos. Claro que pesar de sus carencias hay que felicitar al autor por su propuesta de leer a los filósofos.


Lou Marinoff, Más Platón y menos Prozac , Ediciones B, Colección Sine Qua Non.

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