Esta expedición al valle del Nilo constituye sin duda alguna un capítulo importante en la Historia de Francia de finales del siglo XVIII, que si bien obtuvo escasas repercusiones en el país de los faraones, se convirtió en un vano intento por “restituir las ciencias y las artes a su país de origen”. Robert Solé es un cairota buen conocedor de las campañas napoleónicas que nos introduce, con cierto aire desenfadado, en la fantástica aventura que emprendieron las tropas de Napoleón Bonaparte y su cortejo de ciento sesenta y siete sabios y artistas cuando alcanzaron el puerto de Alejandría un 4 de julio de 1798.
Pero, ¿qué fue en realidad lo que impulsó a Bonaparte a tomar Egipto? ¿Cómo reaccionó el pueblo invadido? “Lejos de considerar a los faraones como déspotas, la Revolución francesa quiere ver en ellos a unos precursores de las Luces”, afirma Solé en su ensayo donde nos muestra a un general en jefe ávido de hallazgos científicos, fascinado por las turbadoras costumbres del Oriente musulmán, que en ocasiones exhibe una extrema crueldad contra sus propias filas.
Son muchos los nombres que desfilan entre las páginas de esta sugestiva lectura. La inmensa mayoría pasó a la historia por sus inventos, descubrimientos o genialidades artísticas. Otros, sucumbieron en el intento. De esta conmovedora incursión por tierras egipcias, los franceses se consuelan - hasta nuestros días - con la prolífica “Description de l´Égypte” en la que los aguerridos intelectuales aunaron todos sus conocimientos. Esta “obra monumental” se revelará como la gran aventura editorial de la Comisión de Ciencias y Artes que lejos de ser perfecta, según reconoce Solé, “no tiene precedentes en la historia de las ciencias”.
Las pinceladas patrióticas se entremezclan en este texto con un sorprendente concepto de la conquista, que Solé nos desvela hábilmente con pasajes extraídos de los propios protagonistas e hilvanados con un gran equilibrio lírico. El terror, la incomprensión, el coraje y el recelo son algunos de los sentimientos encontrados de los que el autor nos hace partícipes en todo momento. La exploración de Egipto formaba parte de uno de los objetivos de la empresa acometida por Napoleón Bonaparte que condujo -no sin dificultades- al nacimiento de una ciencia apasionante, la egiptología. Esta traducción de Mari Carmen Llerena se presenta como un perfecto manual de consulta en el que se incluyen varios apéndices de interés, además de un amplio capítulo dedicado a las biografías de los protagonistas.
Robert Solé , La expedición Bonaparte , Edhasa, 287 páginas.
