“Mark Twain”, “¡Dos brazas!”, es un grito de la navegación fluvial para medir el calado de un barco en relación a la profundidad del agua. No es de extrañar que Samuel Langhorne Clemens eligiera este grito como pseudónimo para escribir su mejor novela y conseguir a través de ella que el Mississipi se convirtiera en un río mítico cuyo nombre evoca espacios de aventura y libertad. Tras una agitada vida en la que viajó, trabajó en los más diversos oficios y escribió excelentes novelas, Twain descubrió que su propia niñez constituía un magnífico material literario y volvió a escaparse al río de su infancia. En 1876 publicaba “Las aventuras de Tom Sawyer” y en 1885 “Las aventuras de Huckleberry Finn” .
Con ambos libros culminaba una obra literaria que refleja la creación de un nuevo mundo americano por parte de una sociedad compuesta por razas y clases diversas que influyó enormemente en la literatura posterior. Pero además, Twain inauguraba una etapa de la literatura juvenil en la que los mismos niños se convertían en protagonistas de la historia. Su amarga crítica de la sociedad y el pesimismo sobre la naturaleza humana que destila la obra crearon la polémica en torno a esta novela que recibió las más duras críticas y fue prohibida en numerosas escuelas. Se escandalizaban las mentes puritanas del comportamiento de la “gente respetable” o del padre alcohólico pero eran incapaces de percibir la lección moral de dos clases consideradas secundarias en la época, las mujeres, que son las únicas que intentan ayudar a Huck a lo largo del libro, y los negros que a través de Jim, el esclavo negro que coprotagoniza la aventura, transmitían un mensaje de compasión, bondad y honradez.
Recientemente, y debido a las normas de lo políticamente correcto cuya torpe interpretación tanto daño está haciendo a la literatura y a la sociedad, la obra ha sido de nuevo prohibida en más de quinientas escuelas de Estados Unidos acusada de racismo. En el fondo, la medida produce satisfacción. Twain consiguió lo que quería, el escandalizar a todas esas personas que nunca entenderán un mensaje evidente y liberador: un niño y un esclavo se lanzan a un río en busca de libertad y a lo largo del curso de la corriente el primero crecerá descubriendo el mundo que desarrolla en las orillas. Una vez visto todo, madurará y elegirá: mejor volver al río y seguir con Jim.
Un magnífico final abierto para un libro que Hemingway consideró el mejor de la literatura americana. Un economista de éxito declaraba en una entrevista que éste era el único libro que había leído en su vida y a él le debía su éxito profesional y personal...Naturalmente no es recomendable articular la propia vida alrededor de un único libro pero la afirmación no deja de ser reveladora.
Mark Twain , Las aventuras de Huckleberry Finn , EDEBE, Barcelona, 2001, 382 páginas
