Cuando don Diego Velázquez emprendió el encargo de pintar a la princesa Margarita rodeada de sus meninas y bufones, decidió colocar un hermoso mastín a la derecha del cuadro, bajo el pie del niño enano Nicolasillo Pertusato. Algo muy especial ha debido observar el autor de este libro en la mirada del animal para inventarle una historia que ha merecido el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil del presente año.
En este relato tienen cabida los personajes clásicos del cuento de tradición oral: un protagonista astuto pero excesivamente osado a fuer de hombre enamorado y pobre, una joven tan caprichosa como es de suponer en la bella hija de un marqués y un hada que realiza encantamientos con rápida efectividad. La habilidad del autor para manejar a estos personajes hasta conseguir un relato atractivo deriva, para empezar, de la elección de un protagonista que pudiera llegar tras sucesivos avatares hasta la corte de Felipe IV, y sin duda alguna Fernández-Pacheco dio con uno idóneo: un criado que tuvo don Francisco de Quevedo cuando se encontraba desterrado por el Conde-Duque de Olivares en la villa de Torre de Juan Abad. Una vez encontrado el marco, pausible y atractivo, el autor ha sabido mezclar en su historia una sutil ironía con una concisión y un tono de época que consiguen que el lector sienta que se encuentra ante un cuento tradicional tras el que se ocultan elementos especialmente interesantes.
La presente edición, un álbum ilustrado por Javier Serrano, mereció el Premio Internacional de Ilustración de la Fundación Santa María en 1999. Nos encontramos, pues, ante un libro adornado con dos importantes galardones y especialmente recomendable
Miguel Fernández-Pacheco y Javier Serrano, Verdadera historia del perro Salomón , Editorial SM, Madrid, 2000.
