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Voces desde el Holocausto

"Ni las obras ni los grandes análisis son capaces de transmitir la experiencia de sufrimiento que circula por la historia". (Reyes Mate)

Este libro de Agamben indaga el lado oscuro reflexionando acerca del significado ético y político de una de las mayores catástrofes humanas: la Shoah; el Holocausto supone una ruptura fundamental en la historia del dolor del hombre. Desde el punto de vista del historiador se conoce minuciosamente los detalles, pero la verdadera comprensión de los hechos se escapa tras una zona opaca. El historiador sólo puede arrancar al instante el relámpago de la comprensión si se somete a su responsabilidad ante el pasado y el futuro dice Benjamín. Entender significa no examinar el dolor sino actualizarlo. Desde allí, desde su presencia comienza la comprensión.

"Quería ver todo, vivirlo todo, experimentar todo... sencillamente porque no quería desaparecer, no quería suprimir al testigo en que podía convertirme.(Langbein). Agamben señala que el convertirse en testigo es uno de los motivos que tiene el deportado para no morir, pero hay un grupo a los que Levi y otros llaman musulmanes que permanece en la no-conciencia, no parecen humanos porque han perdido la voluntad de ser. Ese es el verdadero testigo, aquel que no puede testimoniar. Mas adelante la reflexión lleva al análisis de la responsabilidad y de la vergüenza, "sentimiento ontológico que tiene su lugar propio en el encuentro entre el hombre y el ser". Bettelheim dice que no se puede haber sobrevivido sin sentir la culpa frente al otro, frente al que muere, tal vez por eso, Wiesel explica: "Estoy aquí porque un amigo , un compañero, un desconocido ha muerto en lugar mío; sin embargo Levi señala que "Nadie ha muerto en lugar mío, nadie; nunca se esta en lugar de otro".

Nadie puede testimoniar por los que no testimonian, pero al final del libro los que no pueden hablar, hablan. Ahora son hombres de nuevo, ahora testimonian por alguien que ya no son. Pero es su testimonio. La esperanza última consiste en darnos cuenta que cuando desde el horror aún se quiere hablar es porque, incluso en el límite, el hombre confía en el hombre y cree que hay alguien que va a escuchar, que aún hay quien se puede conmoverse. Hoy es la escucha quien da su sentido al testimonio.


Giorgio Agamben, Lo que queda de Auschwitz. Archivo y el testigo. Homosacer III, Pre-textos, 148 páginas.

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