¿Hasta dónde llegan los problemas de Repsol? Cada cierto tiempo, el mundo económico se desayuna con una nueva noticia relacionada directa o indirectamente con la petrolera hispano-argentina y hasta ahora ninguna de ellas ha indicado que la empresa que preside Alfonso Cortina está empezando a superar sus dificultades.
La última noticia, o casi, es la posibilidad de que Repsol venda parte de los yacimientos de YPF en Argentina. Ya lo ha dicho Cortina, “todo tiene un precio” y si hay alguien dispuesto a pagarlo, el asunto esta hecho. ¿Quién podría ser? Pues ni más ni menos que la brasileña Petrobras, que la semana próxima empieza a cotizar en Latibex. Petrobras es una empresa comercializadora de hidrocarburos, pero hasta ahora no produce crudo. De ahí el interés que ha mostrado a lo largo de los últimos días por hacerse con la parte de los yacimientos que Repsol esté dispuesta a vender.
Hasta aquí, todo correcto. La pregunta es ¿por qué vende Repsol? El negocio principal de la empresa que dirige Cortina es la extracción, distribución y comercialización de crudo y los yacimientos argentinos son la principal fuente de petróleo que tiene Repsol. Por tanto, no tiene sentido que vaya a desprenderse de ellos, y mucho menos cuando la adquisición de YPF fue su gran apuesta para internacionalizarse y crecer. Pero hay otras cosas también extrañas.
Una de ellas es las compras de acciones de la compañía realizadas recientemente por Cortina, como hace unos meses hizo también el ex presidente del BBVA y ex vicepresidente de Repsol, Emilio Ybarra. Otra de ellas es el conocimiento de que Repsol utilizó una compañía instrumental para rebajar su deuda, en una operación legal pero que disimula en el balance de la compañía su auténtica realidad. Esa realidad está ahí, pero hay que leer con mucho detalle las cuentas para sacarla a la luz y muy pocos analistas lo hacen. La tercera cosa es la venta a mediados de mayo del 25% del capital que Repsol poseía en Gas Natural, hasta reducir su participación al 23,6%. La operación estaba prevista en el plan estratégico de la compañía, pero su ejecución estaba prevista para el final de todo el proceso de saneamiento. Sin embargo, se adelantó en el calendario, lo que sorprendió a los analistas, que empezaron a preguntarse qué pasa en Repsol y qué sabe Alfonso Cortina que desconocen los demás.
En torno a Repsol, por tanto, hay bastantes cosas oscuras y los movimientos y noticias sobre la compañía no hacen más que acrecentar esa sensación de opacidad. Los rumores sobre la debilidad de la posición de Cortina circulan un día sí y al siguiente también mientras la compañía se hunde en bolsa a la espera de una posible OPA que no llegará hasta que se aclare la situación en torno a YPF. Quizá entonces se sepa lo que realmente sucede, porque lo que nadie puede negar a estas alturas es que algo pasa.

¿Qué se esconde en Repsol?

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