Rafael Simancas no tiene la sonrisa de Trinidad Jiménez ni los ojos de Rodríguez Zapatero, pero en su primera entrevista larga concedida a una televisión, en el programa “La noche de Fuentes y Cía”, dejó ver que no se lo lleva el aire aunque no sea alto y tenga tendencia a la hipocondria. Así le dolerá menos ceder la Consejería de Sanidad a Izquierda Unida.
Las entrevistas de Fuentes suelen buscar detalles curiosos que dibujen un perfil humano del político. En este caso, ser hijo de emigrante en Alemania, haber sido bailón de “Break-dance” y muy estudioso desde niño le dieron pie para transmitir la idea de que es un hombre hecho a sí mismo que tuvo en sus padres un apoyo decidido para que llegara lejos.
Licenciado en Ciencias Políticas, compartió aula con la Infanta Doña Cristina, de la que elogió su compañerismo y buen trato, pero, además de esta referencia, los únicos nombres de políticos que salieron en la conversación fueron los de Alfonso Guerra y José Félix Tezanos.
Una de las asignaturas pendientes que le quedan a Rafael Simancas es ser popular. Se ha convertido en la única cabeza triunfante del PSOE tras las últimas elecciones, con permiso de Juan Alberto Belloch, y está dispuesto a no pasar inadvertido. Su aparición en Telecinco preludia una etapa en la que Rafael Simancas no va a desaprovechar ocasión para que su nombre no deje de sonar. Ha empezado discretamente a las dos menos cuarto de la noche y aguantando los consejos de Jesús Gil, entrevistado en el mismo programa, sobre lo que tiene que hacer cuando hable con los promotores de pisos, lo que no parece muy adecuado, pero, si es lo que parece, nos encontramos con un hombre correoso bregado en mil batallas políticas que viene dispuesto a no dar su brazo a torcer fácilmente.
Posiblemente no nos encontramos ante un líder nacional, como podría serlo José Bono, pero su aterrizaje en la Puerta del Sol, sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid, va a ser una piedra constante en el zapato de Alberto Ruiz Gallardón que, en este caso, no tendrá los detalles con los que ha regalado a Joaquín Leguina. Rafael Simancas venía de celebrar la fiesta de su victoria por un puñado de votos y está dispuesto a no dejarse ningunear. Escuela política no le falta. La popularidad ya le vendrá en cuanto acabe de diseñar el inmediato futuro de Telemadrid. ¿Le prestará Bono al experimentado Jordi García Candau para la dirección o no le gustará el submarino? Quizá Alfonso Guerra tenga algo que decir al respecto.

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