Una vez más debo felicitarle por su artículo, Dña. Marta, cuyo título es sumamente expresivo y deja en evidencia a todos aquellos "progresistas" que amparándose en la aconfesionalidad del Estado proponen la supresión de la vida pública de los símbolos de la iglesia católica. Y que tomen nota determinados politicos, que se titulan católicos, antes de emitir públicamente comentarios cínicos e hipócratas sobre la doctrina católica en relación con el aborto y la idoneidad de su encaje legal.
Un gobierno de radicales, intolerantes y desinformados pretende ofender a la Iglesia del modo que sea, ya que no la puede destruir (y bien que lo intenta!). A tal punto llega su incapacidad intelectual.
La labor de la Iglesia es de tal calado y magnitud que - si no existiera- habría que inventarla...