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Pablo Molina

Lo que Toxo no se atreve a contar

Lo que no dice Toxo es que, además de las subvenciones para pagar los gastos de funcionamiento, su sindicato recibe una millonada de los presupuestos públicos

Ignacio Fernández Toxo es un hombre echao palante. Curtido en los rigores climáticos del Báltico, que tanto contribuyen a forjar la personalidad de un líder sindical de izquierdas, el secretario general de Comisiones Obreras ha retado al gobierno a eliminar las subvenciones de los sindicatos y del resto de trincones que fagocitan los presupuestos estatales. Sólo la absoluta seguridad de que ningún gobierno, y menos uno del PP, va a estar dispuesto a suscribir el desafío, permite explicar la irresponsabilidad de un líder de izquierdas que de esa manera tan abierta se ha atrevido a poner en tela de juicio la supervivencia de una organización que, diga lo que diga el camarada Toxo, sólo puede mantener su entramado burocrático gracias al dinero que le llega del bolsillo de todos los españoles.

Sostiene Toxo que las subvenciones sólo representan el diez por ciento de los ingresos de su formación. Aunque el dato ya resulta escandaloso por sí mismo –piense solamente lo que supondría para usted que el gobierno le pagara la décima parte de sus gastos anuales-,  lo que olvida explicar el secretario general de CCOO es que ese dinero corresponde únicamente a las subvenciones directas que el sindicato trinca de las diferentes administraciones en función de su representatividad. Es decir, eso es sólo el dineral que ingresa para engordar las arcas sindicales y emplearlo en aquello que los dirigentes consideren necesario a su entera discreción, cantidad que este año rondará los 18 millones de euros.

Lo que no dice Toxo es que, además de esas subvenciones para pagar los gastos de funcionamiento, su sindicato –como la UGT- recibe una millonada de los presupuestos públicos que, en el caso de CCOO, no es el diez por ciento del presupuesto del sindicato como afirma, sino practicamente la mitad de todo lo que ingresa.

No lo digo yo. Lo explica, y muy bien, la federación riojana de Comisiones Obreras, que hasta ha diseñado un documento gráfico (segundo enlace de la búsqueda) en el que detalla que de los 455 millones que anualmente viene a recibir el sindicato a nivel nacional, 255 millones provienen de los poderes públicos, es decir, del bolsillo de todos los contribuyentes. La mayor parte de ese dinero procede de los famosos fondos para los cursos de formación, un destino finalista que según los sindicatos no les deja ni un euro, a pesar de que ellos mismos se acusen entre sí de “mangonear” y “vender” unos cursos inexistentes para trincar la subvención sin realizar la actividad a que iban dirigidos.

Pero es que además, los responsables de la sección riojana del sindicato -cuyo futuro en la organización a partir de hoy va a ser bastante oscuro-, han tenido el gesto de explicarnos algunos otros detalles financieros que  Fernández Toxo, seguramente sin intención, ha hurtado a los ciudadanos en su machada radiofónica de esta mañana. Por ejemplo, que Comisiones Obreras ingresa al año otros 20 millones de euros como honorarios por negociar Expedientes de Regulación de Empleo y convenios colectivos o más concretamente, -y esto le va a encantar especialmente al camarada Toxo-, nada menos que 15 millones de euros en dividendos por participaciones en empresas e intereses financieros de las cantidades depositadas en cuentas bancarias y otros instrumentos de ahorro. Esto último significa que, con una rentabilidad media anual del 5 por ciento, Comisiones Obreras tiene un patrimonio mobiliario no inferior a los 300 millones de euros.

Con esa envidiable salud financiera es natural que el jefe de Comisiones Obreras nos chulee a todos los contribuyentes con el asunto de las subvenciones. A ver si con un poco de suerte Rajoy y Montoro le toman la palabra.

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