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Itxu Díaz

Sánchez empieza a aburrirse

Todo parece indicar que se está empezando a aburrir de La Moncloa y tienes ganas de arruinar empresas más grandes, como la Internacional Socialista.

Todo parece indicar que se está empezando a aburrir de La Moncloa y tienes ganas de arruinar empresas más grandes, como la Internacional Socialista.
Pedro Sánchez | Europa Press

Alivio en el Vaticano ante el sorpresivo anuncio de Pedro Sánchez. Mientras luche por presidir la Internacional Socialista, decae temporalmente su candidatura a Santo Padre. Tras el anuncio, respiran también en la Organización de Estados Americanos, en la Liga Africana, el consejo de administración de Apple Inc, Florentino Pérez, el director de Open Arms, el rey de la manada de leones de Mapongo, Carlos III, la tía Juana, y hasta el Secretario General de la ONU, ese señor que siempre tiene miedo, si bien a nadie se le escapa que Guterres presidió la Internacional Socialista antes de ascender a los altares de las Naciones Unidas, que es probable que sea ese también el plan de Sánchez. Me cuesta entender por qué el presidente del Gobierno se ha inclinado por la Internacional Socialista cuando existe una organización internacional que encaja mucho mejor con sus habilidades: el Consejo de Cooperación del Golfo.

Tiene Pedro Sánchez el rostro de cromo, el metal con mayor dureza de la tierra según la escala de Mohs, el corazón de hielo seco, y la conciencia de una rata callejera, pero rata callejera de los arrabales barceloneses. Su mayor virtud es su mayor defecto: no creer en nada. No ha leído ni sus propias obras, no es capaz de exhibir una sola idea propia que no esté directamente relacionada con la ambición, no se le conocen amigos sin interés por medio, y carece de sentido del ridículo. Combina todo esto con una soberbia cósmica, que flota en expansión por el universo, y con una inmensa inseguridad, propia de los mediocres, que le obliga a reafirmarse a cada minuto, resultando muy cansino para quienes danzan a su alrededor.

Dice el presidente que aspira a aportar su experiencia a la organización y eso no es mala idea. Nada bueno puede salir de la Internacional Socialista, y la experiencia que Sánchez puede aportar ahí ya la conocemos, y es nefasta. Si deja la organización como está dejando la economía española, le estaremos muy agradecidos. Todo parece indicar que se está empezando a aburrir de La Moncloa y tienes ganas de arruinar empresas más grandes.

"La socialdemocracia es la única alternativa viable tanto al individualismo del orden neoliberal como al retorno de los extremismos", aseguró durante el cacareado anuncio, y resulta irónico, porque no ha pasado nadie tan individualista por La Moncloa en toda la historia de la democracia, y porque tampoco hemos conocido a nadie tan extremista en el Gobierno; que Zapatero, sin ir más lejos, intentaba ser extremista pero su verdadero superpoder era ser tonto.

Por otra parte, no hay nada de socialdemocracia en su Gobierno. Vive tan alejado del mundo real que no lo sabe, pero todo lo que produce su BOE es comunismo, con la única excepción de algunas concesiones al independentismo, ambientalismo, y otras taras adyacentes. Sánchez es el típico que cree que ser socialdemócrata es construir un carril bici, solo porque los bobos centroeuropeos presumían de ser muy modernos porque durante décadas hicieron la guerra a los coches. No hace tantos años, todo socialista que visitaba Berlín, Amberes o Utrecht volvía pesadísimo con lo ecológicos que son los alemanes, los belgas y los holandeses, que van en bicicleta a trabajar y no utilizan desodorante de spray, que al final la suma de ambas cosas generaba un clima prebélico en el interior de las oficinas, que vaya usted a reírse de la huella de carbono.

Hoy ya somos nosotros igual de sostenibles y biodegradables, y para entrar al corazón de las ciudades, a los cascos antiguos de casi toda España, es necesario hacerlo en helicóptero lanzándose en paracaídas sobre la vertical, cualquier otra alternativa es delito. Eso es, a grandes rasgos, la socialdemocracia contemporánea. Bueno, claro, eso y un huevo de impuestos que permitan financiar todas las ocurrencias verdes de los alemanes, que por cierto en tan solo dos semanas de severa crisis energética han pasado de ser verdes a ser más marrones que el cielo de los chinos.

Con todo, lo increíble es que Sánchez aprovecha el anuncio de su flamante candidatura para acusar a la derecha de desmantelar el Estado del Bienestar, mientras los "hombres de negro" denuncian que los fondos europeos no están llegando a la economía española y que no creen en las pensiones de Escrivá, con España a la cola de la recuperación económica y siendo el país que más empleo destruye de toda la UE.

Ciertamente, no sé si la derecha desmantela el Estado del Bienestar, pero lo que es seguro es que la socialdemocracia sanchista apuntala para muchos años el Estado del Malestar.

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