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Zoé Valdés

Solana, Evaristo, Ochoa, Angelito, La Cota... y tantos otros

Todos hombres valientes que enfrentaron el castrismo y por ello fueron condenados a largos años de cárcel.

Todos hombres valientes que enfrentaron el castrismo y por ello fueron condenados a largos años de cárcel.
Protesta convocada por Prisoners Defenders a favor de la democracia en Cuba y en apoyo a las movilizaciones contra la dictadura del 11 de julio. | Alejandro Martínez Vélez / Europa Press

El martes estuve en la Casa del Preso en Union City, New Jersey. Se suponía que hablaríamos de la ‘Cuba que tuvimos y la Cuba que queremos’, pero al entrar en aquel recinto tan conmovedor me pareció que debía concretizar mejor el tema y conversar con ellos de lo que inclusive ellos ya saben de sobra, o sea, acerca de lo que el mundo ha ido cambiando para mal. Los cubanos venimos del futuro, escribió el gran Reinaldo Arenas, no me canso de repetirlo. Los que allí fueron a participar de un diálogo amistoso son el vivo ejemplo de lo padecido por los cubanos durante más de seis décadas, y son conscientes de que lo que ya vivieron pudiera convertirse en una realidad todavía más abrumadora y palpable, sino se le ataja a tiempo, aquí en el exilio. Para evitarlo llevan décadas intentando que el mundo los oiga, pero el mundo no les ha querido oír o apenas lo ha hecho.

Para empezar, al igual que en la Casa del Preso en Miami, no más entrar en el sitio —donde cada martes desde el año 1980 se imparten conferencias y conversaciones instructivas en torno al castrismo y al comunismo—, impacta la galería de retratos de presos políticos fusilados por la mafia Castro, con sus pequeñas biografías debajo de cada imagen. Es un salón sencillo colmado de objetos que recuerdan a Cuba, bustos de José Martí, una reproducción en cerámica de la cárcel en la que estuvieron la mayoría de estos hombres, donde dejaron su salud y sus vidas…

Al mediodía habíamos ido a almorzar a El Artesano, un restaurante cubano en la conocida arteria, Bergenline. Ya yo había estado en el lugar con mi padre y mis hermanos, esta vez lo hice acompañada de Solana, Evaristo, Ocha, y Angelito de Fana, que vino desde Miami para darme la gratísima sorpresa de participar en la presentación; en la noche conocería a La Cota y a otros más. Todos hombres valientes que enfrentaron el castrismo y por ello fueron condenados a largos años de cárcel. Entre todos suman probablemente más de doscientos años de prisión. Para mi no sólo son fuente de conocimiento desde que llegué al exilio, sus historias, como la de mi padre, me inspiran a continuar con este combate que pareciera no tener fin, aunque oyéndolos siempre daría la impresión de que el final está más cercano. Ellos no pierden jamás la esperanza.

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Galería de retratos de presos políticos fusilados por la mafia Castro.

Hace años, hablando con Angelito, al preguntarle que debía hacer para mantener mi fe, casi perdida, me respondió: "Creer. Con creer ya hemos ganado el cincuenta por ciento de la batalla". Y es cierto, ese anhelo se convierte en vehemencia, en fe, y nos acompaña con entusiasmo hacia lo que debe ser nuestro único objetivo, porque ha sido y sigue siendo el de ellos: la libertad de Cuba.

En El Artesano, un comensal en la barra pidió el trago que pedía a diario el expreso político Orestes Abreu (matancero, me subraya Solana) hasta hace poco, vierte un chorrito en su honor y lo bebe de un trago, mientras comenta que Orestes iba cada día a empinarse su chupito de vida. Orestes falleció hace unos días, enfermó y la edad probablemente hizo el resto, pero ellos lo seguirán recordando como siguen recordando a sus compañeros, a sus esposas, a sus seres queridos perdidos en este largo exilio…

Ochoa y Evaristo quedaron viudos. Ochoa más recientemente, pese a la fuerza que denota su rostro y la manera divertida con la que trata de intercambiar con todos, se parte en dos cuando durante la presentación, ya en la noche, el Obispo Monseñor Manuel A. Cruz y el sacerdote Fernando Gálvez se dirigen al público y Monseñor menciona la viudez de Ochoa. Estos expresos políticos, heroicos hombres de Cuba, vibran de amor en cada poro, teniendo el historial que tienen prefieren oír hablar de otros antes que de ellos mismos. Sin embargo, cuando se refieren a sus historias, cuánta sabiduría emana de sus palabras. Los jóvenes, y no sólo cubanos, debieran beber de esta fuente de conocimiento, porque si lo hicieran a menudo cuánto horror pudiera evitarse en el mundo.

La conversación continuó en la noche, como ya dije, escoltados por esos rostros enmarcados, con historias de vida y valores, que fueron extinguidas por el castrismo. Hablamos de la isla, de su posibilidad de liberarse, de los múltiples aciertos y de las numerosas traiciones. También nos referimos a Estados Unidos y a la incapacidad de la actual administración, de Europa y de su precario estado en manos de unos dementes, cité el libro publicado este año de Douglas Murray, La guerra contra Occidente. Cómo resistir en la era de la sinrazón, que es un compendio de lo que ya los cubanos hemos vivido y que ahora se dispone a vivir y ya está experimentando la humanidad, el supuesto mundo libre.

No me queda más que agradecer a estos valientes hombres: Solana, Ochoa, Evaristo, La Cota (al que conocí más tarde) y mi admirado Ángel de Fana, por su verdad, por haberme permitido compartir con ellos, por aprender de ellos, de su coraje infinito sin rendición.

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