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Zoé Valdés

Cuba: cambio-fraude dirigido por Estados Unidos

No ha habido un presidente norteamericano en estos 64 años de tiranía que de verdad haya deseado la libertad radical del Cuba del comunismo.

No ha habido un presidente norteamericano en estos 64 años de tiranía que de verdad haya deseado la libertad radical del Cuba del comunismo.
Obama, durante su visita a Cuba en marzo de 2016 | EFE

Desde 1929 Estados Unidos ha manejado la política cubana como le ha dado la gana. Quisieron deshacerse del presidente Gerardo Machado sin, entre comillas, "desestabilizar" enteramente el país. Y lo hicieron. Inclusive sin mover demasiado los hilos desde las alturas, mediante su embajador Sumner Welles; dígase lo que se diga, así fue.

Bajo el mandato de Fulgencio Batista y Zaldívar sucedió exactamente lo mismo. Para tumbarlo usaron a la prensa norteamericana y aquella célebre entrevista de Herbert Matthews a un desconocido Fidel Castro para el New York Times. Existe un libro titulado The Man Who Invented Fidel: Castro, Cuba, and Herbert L. Matthews of The New York Times, que recomiendo leer, así como el libro El Cuarto Piso: Relato Sobre la Revolución Comunista de Castro, del embajador norteamericano de la época, Earl E. T. Smith.

Fue Estados Unidos quien puso a Fidel Castro en el poder, y desde entonces ha mantenido al castrismo en el poder para su conveniencia. ¿Cuál sería esa conveniencia? Evitar que Cuba vuelva a ser la joya que fue y por lo que empezaba a hacerle competencia comercial al mismísimo Estados Unidos.

Meyer Lansky, el tesorero financiero de la mafia norteamericana, lo manifestó en su momento, y por eso invirtió en la isla donde perdió gran parte de su fortuna al llegar Fidel Castro al poder: "Cuba será una realidad insuperable, una multiplicación de Las Vegas a niveles insospechables…". Detrás de esa frase existe todavía mucho que investigar, desde los asesinatos de J.F. Kennedy y Bob Kennedy hasta el asesinato enmascarado en suicidio de Marilyn Monroe, más la maniobra de la mafia norteamericana junto a la mafia castrista que fue la que terminó ganando y continúa haciéndolo.

No ha habido un presidente norteamericano en estos 64 años de tiranía que de verdad haya deseado la libertad radical del Cuba del comunismo. Con Barack Obama se hizo este deseo de perdurar el horror más evidente. Donald Trump intentó revertir la situación, pero no hubo segundo mandato, fraude mediante.

Detrás de las últimas manipulaciones de una supuesta transición de Cuba hacia la "democracia condicionada" que los americanos persisten en imponer en la isla están todavía Barack Obama, Kamala Harris, Joe Biden (de monigote de ambos), e incluso muchos republicanos traidores, esos a los que se les llama "rinos".

Al gobierno norteamericano le conviene que Cuba realice su transición de un social-comunismo hacia un neo social-comunismo del siglo XXI, y para eso usan a la disidencia concebida por Raúl Castro, como en Rusia en época de Félix Edmoundovitch Dzerjinski, en épocas de Vladimir Lenin, cuando el creador y fundador de la Vétchéka (Policía Secreta) aconsejó a Lenin inventar una disidencia propia para que la verdadera no los tumbara. La creación de esa "suposición" opositora fue animada y puesta en marcha por Raúl Castro, que no ha sido como algunos pensaron y se ha probado ningún reformador de nada. Lo único que reformó es que los fusilamientos ordenados por su hermano mermaron en favor de los asesinatos enmascarados en falsos accidentes de tránsito, y los asesinatos encubiertos bajo enfermedades letales provocadas por envenenamientos.

Hace poco el Secretario para la Seguridad Territorial de Estados Unidos, Alejandro Mayorkas, del gobierno de Joe Biden (que no es más que el tercer mandato de Barack Obama en las sombras), hizo gala en las redes sociales de haberse reunido con esa disidencia que sin tener ningún tipo de trayectoria política real y radical anticastrista ha renacido de las cenizas bajo este gobierno para pedir más socialismo para Cuba, e incluso manipulan desde supuestas manifestaciones artísticas y pedestales creados especialmente para ellos por la izquierda internacional, que es la que paga sus viajes y participaciones en eventos internacionales, afirmando que Cuba debería volver al social-comunismo del que según ellos se ha ido apartando.

Sólo tienen que observar y estudiar a los personajes que han participado, sin ser elegidos por el pueblo cubano ni por el exilio, en esta reunión que no es ni la primera ni la única que se celebra con altos miembros del poder norteamericano, para que verifiquen el engaño y vileza contra el pueblo cubano:

Estos actos, como ya manifesté, no tienen otro nombre que traición, y como lo definió Oswaldo Payá, lo que al describirlo costó su vida y la del joven Harold Cepero: cambio-fraude. Aunque prefiero llamarlo traición, un proceso de felonías sucesivas conjuradas bajo el daño permanente, de las que el pueblo cubano debe a estas alturas de ser consciente y tomar acciones de una vez y por todas.

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