Dragones azules en las costas españolas: una batalla marina
Los llamados dragones azules son unos moluscos de apenas centímetros de longitud, de textura blanda y dotados de seis apéndices, extensiones de su cuerpo.
En aguas de Cádiz Alicante y Mallorca han aparecido unos animales muy poco conocidos a nivel popular; son los Dragones azules, unos moluscos vivamente coloreados que flotan tumbados en la superficie del oleaje en espera de tropezar con sus presas favoritas: las medusas y las carabelas portuguesas.
Cuando el devenir de las corrientes marinas haga coincidir ambas criaturas se producirá una batalla implacable, porque los dragones son depredadores de los celentéreos.
Antes de continuar conviene identificar, desde el punto de vista zoológico a los contendientes, pidiendo disculpas por la terminología científica, pero aclarando que disponemos de sinónimos para orientar a quienes no son zoólogos expertos.
Los llamados dragones azules son unos moluscos de apenas varios centímetros de longitud, de textura blanda y dotados de seis apéndices. que son simples extensiones laterales de su cuerpo; presentan intenso color azul diseñado en forma listada, lo que justifica su denominación entre las gentes del mar.
Desde el punto de vista zoológico pertenecen al filum Moluscos, clase Gasterópodos, orden Nudibranquios, familia Gladidos; su nombre científico es Gladius atlánticus.
Los gasterópodos son moluscos que en caso de tener concha la tienen de una sola pieza; según sean terrestres o marinos los llamamos caracoles y caracolas, así que ya nos vamos centrando.
Pero también existen gasterópodos sin concha, las babosas, de manera que ya está identificado nuestro dragón: se trata de una babosa marina, nombre mucho menos glorioso. El nombre del orden, los nudibranquios, quiere decir branquias desnudas; todo queda explicado.
Estas babosas que flotan en la superficie del mar son extraordinariamente venenosas, o mejor digamos urticantes, y pueden ser peligrosas para los bañistas, lo que ha justificado la alarma y el cierre de algunas playas gaditanas cuando han sido avistadas, si bien en pequeño número, en las citadas costas. También han aparecido algunos ejemplares en aguas alicantinas: un fenómeno poco frecuente en latitudes mediterráneas.
Tan poco frecuente que el entorno balear hacía más de trescientos años que no se avistaban los dragones marinos, de manera que este año la serpiente marina de la prensa resulta especialmente curiosa.
Lo verdaderamente sorprendente es que estos moluscos tan urticantes y, por tanto, peligrosos para los bañistas, carecen de venenos ni células inyectoras del mismo: sus estructuras venenosas son robadas, es decir, asimiladas a partir de los celentéreos: medusas o carabelas portuguesas de las que se alimentan.
El fenómeno de la cleptocnídea
La primera vez que se descubrieron cnidocistos –células urticantes dotadas de veneno y un aguijón inyector propias de los celentéreos– en animales marinos pertenecientes a otros grupos evolutivos, como los ctenóforos, se creyó que se trataba de ramas zoológicas emparentadas, dado lo inverosímil de que hubieran adquirido por separado estructuras agresivas tan sofisticadas, pero con el tiempo hubo que admitir la evidencia.
La realidad es que tales botones urticantes habían sido incorporados por los predadores de los celentéreos, como es el caso de las babosas de mar; es como si tras un abordaje, un barco pirata robara los cañones del galeón conquistado –perdonen el exceso divulgativo del símil–.
Pero no es fácil resistirse a la tentación de comparar el abordaje de los dragones de mar a las carabelas portuguesas con toda una batalla marina, en este caso además en aguas gaditanas, cerca del mismísimo escenario de la Batalla de Trafalgar.
También las carabelas portuguesas eran hasta hace años poco conocidas por el público, pero su frecuente presencia en aguas de la Península durante varias temporadas ha motivado que se hayan convertido en populares de la prensa veraniega, dadas las advertencias sobre la grave molestia que pueden suponer para los bañistas en las costas en que aparecen.
Estas criaturas marinas se suelen confundir con medusas, pero en realidad se trata de colonias de medusas de diferentes morfologías: su nombre científico les adjudica al género Physalia, que comprende celentéreos hidrozoos del grupo llamado sifonóforos, porque la colonia flota sostenida por una estructura en plataforma llamada sifón.
Bajo el sifón se encuentran los diferentes miembros de la colonia, divididos en individuos para la digestión de las presas –gastrozoides–, reproductores –gonozoides–, así como los filamentos pescadores, que son los dotados de botones urticantes y veneno robados y asimilados por los dragones piratas.
Lo cierto es que con semejantes criaturas luchando en la superficie de los mares, no solo en aguas tropicales, sino en nuestras latitudes mediterráneas, no es necesario imaginar monstruos marinos ni criaturas extraterrestres. La vida en nuestro planeta es suficientemente complicada y apasionante.
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