Menú

Una operación de cambio de régimen, Trump style

El autor intelectual de esta operación de cambio de régimen es Marco Rubio. Esta es su causa, esta es su vida y éste es su proyecto.

El autor intelectual de esta operación de cambio de régimen es Marco Rubio. Esta es su causa, esta es su vida y éste es su proyecto.
Donald Trump, acompañado por el director de la CIA John Ratcliffe y el secretario de Estado Marco Rubio siguiendo el desarrollo de la operacion. | Cordon Press

Si el presidente norteamericano hubiera presentado la detención de Maduro como una acción generosamente idealista para hacer de Venezuela un país libre, tendría los mismos críticos, pero los menos hostiles y los favorables se sentirían mejor. Verían la acción como más digna y defendible. Pero Trump es Trump y no ha querido dar ese confort moral. Es verdad que dijo muchas veces, en la rueda de prensa en Mar-a-Lago, que EEUU dirigiría el país hasta que pudiera hacerse una transición como es debido, pero al mismo tiempo rebajó el tono idealista hasta anularlo, metiendo por el medio el petróleo y a las empresas. Era una ocasión para hacer el discurso de los ideales, con Freedom en lo más alto y Democracy siempre, tan caro a presidentes norteamericanos de desigual fortuna, pero los instintos de Trump van por otro lado. Quería asegurarles a los ciudadanos de su país que lo de intervenir en Venezuela no les va a costar un dólar, que todo lo que se gaste será reembolsado con el petróleo. Es la mentalidad de Trump, sí, pero también de muchos de sus votantes. No ven que salga a cuenta lo de hacer de "poli bueno" por el mundo. El problema eterno de los imperios. Lo que cuesta mantenerlos.

La primera característica singular de la acción de EEUU para descabezar al régimen chavista es que la acompaña una declaración de intereses materialistas en vez de la clásica publicidad idealista de otras intervenciones. Y lo mejor, lo menos evidente, es que puede ser tan engañosa la primera como la segunda. El segundo rasgo llamativo de esta operación contra el chavismo es que la transición a la futura Transición se quiere hacer sin expulsar a los chavistas. Esto no va a ser Irak, donde se aniquiló al ejército del dictador y se le derrocó en tiempo récord, pero desapareció lo que había de Estado y los derrocados pasaron a ser insurrectos que provocaron bajas y pérdidas notables a los Estados Unidos. Claro que aquellos que hasta la madrugada del 3 de enero eran los secuaces de Maduro, tan manchados como él por crímenes y delitos, no van a ser buenos por voluntad propia. Lo serán, como quien dice, a punta de pistola. Lo serán coaccionados por la Delta Force y todos los medios apabullantes que se emplearon para descabezarlos. Trump no ha descartado "boots on the ground". Lógicamente. Pero la idea es que no hagan falta y que el chavismo, que ha sido como una hiedra venenosa, se fumigue a sí mismo hasta que deje de ser tóxico. La idea es que se haga el harakiri bajo la amenaza de cosas peores y el señuelo de poder sobrevivir.

En Venezuela, se ha hecho una operación de cambio de régimen cortada por los patrones de la era Trump y modelada por las enseñanzas de experiencias anteriores. Y que lleva la firma del autor. Porque el autor intelectual de esta operación de cambio de régimen es Marco Rubio. Esta es su causa, esta es su vida y éste es su proyecto. Rubio es un republicano más típico que Trump y más intervencionista; mucho más que el vicepresidente Vance, quien no estaba en la rueda de Mar-a-Lago. Con la ficha de Venezuela, Rubio espera mover Cuba y provocar un realineamiento en una Sudamérica de la que EEUU se había desentendido demasiado tiempo. El proyecto de Rubio es ambicioso a escala continental, pero lo es también a escala electoral. Su partido puede recoger una gran cosecha, y no sólo en Florida, si sale bien. No va a ser fácil. Y en Europa y en España, nadie va a ayudar. Al contrario, los hay que están haciendo votos para que salga mal. Su deseo no es que Venezuela tenga libertad y democracia, sino que Estados Unidos fracase. Son los enfermos habituales. Por suerte, la potencia hegemónica, parte de sus élites, su ejército, incluso el propio Trump, no son los idiotas y los inútiles que tantos españoles creen que son.

Temas

En Internacional

    0
    comentarios

    Servicios

    • Radarbot
    • Curso
    • Inversión
    • Securitas
    • Buena Vida
    • Reloj Durcal