
Los soldados de la Brigada de Reserva Alexandroni se abrazan y comienzan a entonar una canción: "En la venida del Mesías, yo creo. Y aunque él se demore. A pesar de todo lo esperaré". Ani Ma'amin (Yo creo) fue el himno de resistencia espiritual judía en los guetos y en los campos de exterminio. Está avanzada la mañana del lunes 26 de enero y se encuentran en un cementerio musulmán al norte de Gaza.
Reservistas de las Fuerzas de Defensa de Israel llegaron en la noche del sábado 24, protegidos por vehículos blindados, junto a fuerzas de la unidad de ingeniería, rabinos militares y dentistas forenses. Recientes evaluaciones de inteligencia señalaban a un cementerio musulmán localizado en el barrio de Tuffah, en el lado israelí tras la línea amarilla, como el emplazamiento donde hallar al último rehén.
Sobre las 17 horas del lunes y cuando se llevan examinados cerca de 250 lugares de enterramiento, se confirma la identificación de los restos del sargento mayor de la policía Ran Gvili, muerto cuando defendía el Kibutz Alumim. Los terroristas profanaron su cadáver convertido en moneda de cambio. Como última burla, Hamás difundió un comunicado de Abu Obeida. El portavoz militar de las Brigadas Al-Qassam, se jactaba de que habían entregado a los mediadores toda la información sobre la ubicación del cuerpo, lo que había permitido su recuperación. El Ejército de Israel lo niega y el presidente Trump reconoce el 'mérito de Hamás' por su ayuda en la búsqueda. "Trabajaron muy duro para recuperar el cuerpo. Colaboraron con Israel en ello".
Estas declaraciones y lo sucedido en la presentación en Davos de la Junta de Paz -el último juguete del presidente magnate-, que no contó con la presencia del presidente de Israel pese a las presiones de la White House, anticipan un complicado arranque de la segunda fase del Plan de Gaza. La Agencia Reuters informaba de una carta enviada por Hamás a sus más de 40.000 miembros, en la que les instaba a cooperar. Los islamistas estarían buscando incorporar a sus milicias como fuerzas de policía de una nueva administración palestina para Gaza, apoyada por los USA. Si Hamás hace como que se desarma y adula convenientemente a Trump, con la complicidad de Qatar y Turquía, no descarten ver una Delcy, islamista y con barba, para asegurar el orden en la Franja de Gaza.
Cuando pararon el reloj en la Plaza de los Rehenes, en Tel Aviv, marcaba 843 días, 12 horas, 5 minutos y 59 segundos. "Hemos completado la misión de devolver a todos los rehenes, tanto a los vivos como a los caídos -afirma el jefe del Estado Mayor de las FDI, el teniente general Eyal Zamir- y hemos defendido el valor tan significativo para nosotros de no dejar a nadie atrás". Se paró el reloj y congeló el tiempo que había transcurrido hasta la vuelta de la última de las 255 personas secuestradas por los terroristas el 7 de octubre de 2023. Comienza el que marca lo que se tardará en acabar con Hamás. El primer ministro Benjamín Netanyahu habló ante la Knesset tras conocer que Ran Gvili regresaba a Israel. "Estamos en el umbral de la siguiente fase: desarmar a Hamás y desmilitarizar la Franja de Gaza. La siguiente fase no es la reconstrucción", advirtió Netanyahu. El pasado 18 de enero el Wall Street Journal informaba que "Israel se enfrenta a EEUU por la participación de Turquía y Qatar en la supervisión de Gaza. El primer ministro dice que esas decisiones son 'contrarios a su política', una rara advertencia pública". El ministro de finanzas israelí, Bezalel Smotrich, era más explícito: "Los países que dieron vida a Hamás no pueden ser los que lo reemplacen. El primer ministro debe mantenerse firme en esto", informaba el WSJ.
La White House (Trump, el amigo de los patriotas hispanos, suprimió nada más llegar la web en español de la Casa Blanca) había dado a conocer dos días antes -el 16 de enero- un plan integral para la reconstrucción de Gaza. Les hago un resumen: solo decirles que "la parte contratante de la primera parte" y el camarote de los hermanos Marx, son modelos de comprensión y sencillez. Verán…
Hay una Junta de Paz, un comité de 12 miembros, con Trump de presidente vitalicio. Esta Junta de Paz, tiene a su vez una Junta Ejecutiva Fundadora de 7 miembros que está presidida por el secretario de Estado Marco Rubio. Después está la Junta Ejecutiva de Gaza, que la forman 11 miembros y la dirigen el promotor inmobiliario Steve Witkoff y el yerno de Trump, Jared Kushner. Además, tenemos a Nickolay Mladenov, que será el Alto Representante para Gaza. En este cargo actuará como enlace sobre el terreno entre la Junta de Paz (Trump) y el NCAG, una simulación de gobierno tecnocrático, que dirige el economista palestino Ali Sha'ath. Para asegurar una perfecta coordinación, (entiéndase la broma) la Junta Ejecutiva de Gaza, apoyará al Alto Representante y al NCAG. Por último hay unos asesores, pero eso ya si quieren lo miran ustedes en el enlace.
Olvidaba decirles que para ser miembro de pleno derecho del Consejo de Paz que Trump presentó en Davos, un cartel formado por estados y cuyo texto fundacional publicó The Times of Israel, hay que apoquinar 1.000 millones de dólares. Que el presidente vitalicio es Trump. Que las decisiones se tomarán… con sujeción a la aprobación del presidente. Que las controversias internas las resuelve el presidente y que si le enfadas te expulsa. Trump invitó a 58 países. El nivel de los que le han contestado demuestra el fracaso de la diplomacia USA y de las bravuconadas de su jefe. Además, nadie ha puesto un dólar todavía.
Comienza una nueva fase en la lucha contra el terror islamista en Gaza. Israel volverá a verse presionada por una opinión publica manipulada por la izquierda. Los intereses del presidente magnate Trump son una incógnita. De lo que no debe dudarse es de la obligación moral de apoyar al pueblo judío y a sus Fuerzas Armadas.
