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Cristina Losada

De Sánchez a Bad Bunny, amor

Nuestro antiamericano nunca ha estado tan colonizado por los americanos como en estos años.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez | EFE

Pocas alabanzas ha recibido Sánchez por la firma de un artículo en el New York Times explicando, dicen, su regularización masiva de inmigrantes. Pocas, para la importancia que le damos a cuanto publica sobre España la gran prensa anglosajona y pocas, para la que se le da a Sánchez cuando patina en inglés. Pero es que el Times ya solo lo lee aquí Arcadi Espada, puesto que yo me limito a un vistazo, y nuestro progresista, el que antes iba con Le Monde bajo el brazo, hoy lee las letras de Taylor Swift, futura Nobel de Literatura, mientras evita cuidadosamente las de Bad Bunny, que están en la jerga del amol y del sexismo duro, porque es su héroe por lo de Trump.

Será por eso que no se habló de que el jefe del Gobierno español confesaba en las primeras líneas que hay medio millón o más de personas que llevan años trabajando sin un solo derecho en empresas grandes y pequeñas del país, y no hizo nada para evitarlo. Pasen y vean, el paraíso de la explotación laboral es España y su Gobierno progresista, silba y mira para otro lado. Pero hay que entender para quién estaba escrita la pieza, que no era para el público español, que anda perdido, sino para los progresistas norteamericanos. Se escribió, sí, para los "liberals", espécimen que rebosa sentimientos humanitarios, pero que tampoco es la madre Teresa, y que aprecia que le sirvan de postre sanos argumentos económicos. Hay que ser bueno, sin que ello impida mirar por el negocio. La ética protestante o la herencia puritana, a elegir.

El autor de "Soy el primer ministro de España. Esta es la razón por la que Occidente necesita migrantes" que Sánchez firmaba, tocaba los dos palos, como buen conocedor de la mentalidad del "liberal" estadounidense. Y no se equivocó. El progresista de EEUU, bajo el puño de hierro del hombre naranja, necesita saber que hay en el mundo gobernantes con altos estándares morales que les impiden deportar inmigrantes, pero que pueden justificar su magnánima apertura de fronteras diciendo que la mano de obra sin papeles sirve para hacer crecer el PIB, garantizar las pensiones o financiar la sanidad pública. Que esto no tenga nada que ver con la realidad poco importa. Su mundo no es de este mundo. Están en el reino de los justos y viven de leyendas.

Por qué ganarse al progresista norteamericano es la pregunta obvia, e igual de obvia la respuesta. Porque todo rebota. Y un rebote desde las páginas del Times, aunque no se baje al texto, vale más que una tribuna en las de El País. No es como en otros tiempos. Téngase en cuenta, además, que el progresista español no es homólogo del estadounidense, sino pupilo, y que hoy vive en los Estados Unidos del Horror de Trump las 24 horas del día. Nuestro antiamericano nunca ha estado tan colonizado por los americanos como en estos años. Mentalmente, políticamente, intelectualmente, si algo queda de eso, es puro copión de lo que hacen sus mayores en los USA. Fue hábil, por tanto, alimentar la ilusión y el corazoncito del "liberal" de allá con el artículo del Sánchez de acá. Les causaría un asombrado gozo descubrir que un gobernante de España piensa y siente lo mismo que ellos, quién lo iba a decir, esos latinos, siendo ellos lo más. Pero si se derriten con el perreo de Bad Bunny, cómo no se van a derretir con "Perro" Sánchez. Uno sirve pornografía como sentimentalismo político y el otro, sentimentalismo como pornografía política. Todo con amol.

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