Colabora
Emilio Campmany

La danza de los corruptos

No es que Sánchez los elija sin saber que son así. Es que, precisamente porque son así, aceptan ellos ser hombres de Sánchez.

Fernando Grande Marlaska a su llegada a la sesión de Control celebrada este miércoles en el Congreso. | EFE

En alguna ocasión, Santos Cerdán ha atribuido la persecución que padece al deseo de algunos de castigarle por haberse prestado en su momento a negociar en nombre de Sánchez la investidura a cambio de la amnistía. Y por dejarse fotografiar con el prófugo sedicioso. Podría ser verdad, pero no lo es. Ocurre exactamente lo contrario. Para poder seguir con sus negocios corruptos y continuar enriqueciéndose, Cerdán se mostró dispuesto a soportar la ignominia de ir a Bruselas a rendir pleitesía al golpista y prometerle cuanto exigiera con tal de que Sánchez siguiera alojándose en La Moncloa. Esto es justamente lo que él necesitaba para continuar cobrando coimas. Por lo tanto, no se le castiga por habernos humillado, sino que nos humilló para poder seguir haciendo aquello por lo que ahora se le castiga.

Sánchez niega haber tenido mala suerte eligiendo colaboradores y subalternos. Alega que la sociedad española es así, cuajada de corruptos, comisionistas, acosadores sexuales, violadores y puteros. En consecuencia, prosigue el argumento, no ha de extrañar que el PSOE esté también abarrotado de ellos. Lo que marca la diferencia, según él, es la contundencia con la que los socialistas reaccionan a tales inmoralidades en comparación con la laxitud que se gasta en el PP. Con todo, el presidente debería reconocer lo mucho que la suerte le sonríe cuando con tanta frecuencia se le ofrece la oportunidad de reaccionar con severa energía y poner así en evidencia la flojera que padece Núñez Feijóo.

En cualquier caso, el argumento no cuela. Marlaska pudo escoger como número dos de la Policía entre un sinfín de buenos comisarios que habrían hecho una magnífica labor. Pero eligió a Jota porque era el único dispuesto a tragar, pasar y soportar las iniquidades del sanchismo. No solo eso, sino que, llegado el momento de su retiro, no hallando a otro con tragaderas lo suficientemente anchas, el ministro le prorrogó la edad de jubilación metiéndolo en un decreto de ayudas a la DANA que nada tenía que ver con el asunto. ¿Y por qué el comisario estuvo tan dispuesto a tragar lo mucho que ha tragado? ¿Por pasión sanchista? Quia. Lo hizo por ostentar un cargo desde el que prevalerse con una subordinada y satisfacer en ella sus depravados instintos. Y a saber qué más. Por eso fue elegido como DAO de Marlaska, porque, como Cerdán, no le importó ser cómplice de los desmanes de Sánchez y los suyos con tal de seguir ostentando un cargo desde el que poder cometer impunemente los suyos. Y Ábalos, igual. Se avino a ser el factótum de Sánchez, tragar con el rescate de Air Europa, el de Plus Ultra y lo que hiciera falta para poder enriquecerse y que, mientras tanto, le pagáramos entre todos las putas. No es que Sánchez los elija sin saber que son así. Es que, precisamente porque son así, aceptan ellos ser hombres de Sánchez.

De forma que el sanchismo, ante la evidencia de que nadie decente acepta ponerse a su servicio, solo encuentra adeptos entre los que buscan inconfesables beneficios. Sabemos ya algunos de los que recibieron Cerdán, Ábalos, el DAO, el presidente de la SEPI, la fontanera y alguno más. Ignoramos en cambio los que recibieron o siguen recibiendo otros, como Puente, Marlaska, Robles, Albares o Pumpido. Pero seguro que lo que aguantan no es por mera comunión sanchista.

Temas

Ver los comentarios Ocultar los comentarios

Portada

Suscríbete a nuestro boletín diario