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Musulmán el que no vote

Mi teoría es que la final ya está otorgada a la satrapía del sur, porque el Gobierno y la Federación son unos traidores y unos vendidos,

Mi teoría es que la final ya está otorgada a la satrapía del sur, porque el Gobierno y la Federación son unos traidores y unos vendidos,
CORNELLÁ-EL PRAT (BARCELONA), 31/03/2026.- Aficionados españoles durante el partido amistoso que las selecciones de España y Egipto disputan este martes en el RCDE Stadium de Cornellá-El Prat, en Barcelona. EFE/Alberto Estévez | EFE

La gente empezó a ocupar las mesas corridas unos minutos antes de la puesta de sol. Enseguida empezó a escucharse el canto del muecín, el cuarto de los cinco de cada día. Como estábamos en pleno ramadán, un grupo de voluntarios repartía comida a las puertas de la mezquita, una antigua catedral gótica reconvertida en el siglo XVI cuando el Imperio otomano conquistó la ciudad de Famagusta, al sur de la isla de Chipre. Decidimos unirnos a la cola y participar en el Iftar, la ruptura del ayuno comunitaria que se celebra durante el ramadán. Nadie nos preguntó si éramos turcos, o musulmanes, o cualquier otra cosa. Nos dieron comida, un yogur de agua y un sitio para sentarnos con el resto de la concurrencia. Nos cayeron bien. En el colegio católico donde estudié hasta la adolescencia nos enseñaron que en general la mayoría de las religiones, especialmente las del Libro, convergen hacia una serie de actitudes comunes bastante lógicas, que se resumen en: Haz bien y no mires a quién.

Silbar el himno del rival en un partido de fútbol es una falta de respeto, hacerlo en un amistoso es absurdo. Cantar contra la religión mayoritaria del país del equipo visitante es de mal gusto, pero no por lo religioso, sino por lo de visitante. No hay ninguna razón para no hacer gala de hospitalidad con quien viene a nuestra casa. Dicho esto, calificar de racista el cántico "musulmán el que no bote" es una tontería. No es sólo que el islam no sea una raza, es que no hay insulto alguno. Es un cántico de estadio, que se ha escuchado miles de veces antes, también en su versión "español el que no bote" en San Mamés o el Camp Nou, sin que nadie alzara una ceja. Pero es que además burlarse de una religión está muy dentro de los márgenes de la libertad de expresión, o eso nos llevan años diciendo los que defienden la legitimidad legal y social de blasfemar contra la religión católica y burlarse de las creencias de los cristianos.

Necesitamos una aclaración. O todos moros o todos cristianos. O reírse de las religiones y burlarse de las creencias de los demás está mal, y entonces está mal siempre, o es perfectamente aceptable, y entonces lo es todas las veces, no sólo cuando los destinatarios de las burlas son católicos. Los musulmanes son ya un 5% de los residentes en España; en Cataluña doblan esa cifra. Como sociedad, deberíamos empezar a acostumbrarnos a que el islam esté sometido a las mismas burlas, la misma crueldad, la misma mala leche y las mismas críticas despiadadas que los católicos llevan décadas aguantando. Pero la policía está investigando los llamados cánticos islamófobos, porque aparentemente todas las religiones son sagradas menos la mayoritaria.

Quizá el lector se haya cruzado con titulares como "Peligra la final del Mundial de 2030 por los cánticos islamófobos de Cornellá-El Prat" o "Marruecos exige celebrar la final del Mundial para evitar episodios racistas". Es curioso que, siendo un torneo organizado entre España y Portugal, al que Marruecos no fue invitado hasta mucho más tarde, nadie se haya planteado que en caso de tener que trasladar la final, ésta se celebre en Lisboa. ¿A qué se debe ese empeño de los medios españoles en que la final se marche a África? Especialmente cuando acabamos de comprobar el comportamiento indescriptible de los marroquíes en la Copa continental que le robaron a Senegal en los despachos. Mi teoría es que la final ya está otorgada a la satrapía del sur, porque el Gobierno y la Federación son unos traidores y unos vendidos, y que todo este paripé y esta sobreactuación es sólo una manera de preparar el terreno para lo que se viene. Si se confirma, habrá que añadirle esa traición al precio que pagamos por votar mal en 2023. Por votar increíble, descarada, espectacularmente mal.

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