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Unidos para ocultar y olvidar el 11-M

¿Hay algo tan grave como para que no estemos preparados para conocerlo?

Gabriel Moris
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Cualquier persona que haya vivido en España antes de marzo de 2004 y vuelva a la que tenemos actualmente seguro que puede repetir aquella frase de: "No la conoce ni la madre ..."; pero a nadie se le ocurre pensar que la diferencia sea favorable a la actual.

Podríamos hacer una lista interminable de aspectos en los que la España post 11-M ha experimentado cambios negativos e incluso letales, pero vamos a limitarnos a algunos que nos pueden resultar vitales. Sería igualmente interesante que desde nuestras instituciones y con la ayuda de sus medios de comunicación (sus palmeros y vendedores de humo) informaran objetivamente de la situación real del proceso judicial del 11-M. Por supuesto que habrían de explicarnos, de forma inteligible para todos, por qué nueve años después se afirma sin rubor que el 11-M es un caso "cerrado, juzgado y sentenciado". Ello con la aquiescencia de todos.

A título de ejemplos, voy a citar algunas diferencias entre la España anterior a los Atentados y la que nuestras clases dirigentes, elegidas por el pueblo, que fue el objetivo del crimen, han conformado en estos dos lustros.

La vertebración del país, en el denominado Estado de las Autonomías, ha dejado de ser una estructura descentralizada para convertirse en un Estado asimétrico, con el nuevo estatuto de Cataluña y los imitadores que le siguieron. La fuerza centrífuga impulsada por Ibarreche ha tenido su continuidad con la pretendida consulta secesionista de Mas. Ninguna fuerza centrípeta parece tener capacidad para evitar la balcanización del país más viejo de Europa. Esto desde una supuesta legalidad, pero en contra de la letra y el espíritu de la Constitución aún en vigor.

El Pacto por las Libertades y Contra el Terrorismo, que tan útil estaba resultando en la lucha contraterrorista, fue sustituido por una autorización parlamentaria para negociar con ETA y su entorno. A raíz de esta decisión, los Gobiernos negocian o colaboran con el mundo terrorista utilizando el principio de do ut des, es decir, te doy a cambio de algo.

Por este método, el mundo terrorista entra en las instituciones que quiere destruir. Se excarcela a personajes sanguinarios y se producen casos como el del bar Faisán. Respecto al 11-M, se levanta el "cordón sanitario" al PP a cambio de que olvide y silencie la mayor matanza de la España llamada democrática. Atentado perpetrado al final de su mandato.

En el ámbito económico, dejamos las buenas posiciones, con superávit presupuestario, y, pese estar en la Champions League, comenzamos a acumular paro y deudas hasta llegar a los niveles actuales, de veinticuatro por ciento y novecientos mil millones, respectivamente.

En política exterior, la Alianza de Civilizaciones, con las guerras de Afganistán y Libia, y la negociación con los secuestradores de pesqueros y cooperantes han sido los hitos más significativos. Todo ello a cambio de salir de Irak, adonde se fue, como en otras ocasiones, a prestar ayuda humanitaria; en la Guerra del Golfo sí participamos como país beligerante y con tropas de reemplazo. La amistad con EEUU se sustituyó por la de países más democráticos, podríamos decir.

Hay un hecho, origen de todos los cambios, en el que ha habido unanimidad total: el tratamiento de y la actitud ante el 11-M. Creo que no es necesario recordar la total inconsistencia de la versión oficial; tampoco creo que haya dudas sobre las irregularidades cometidas por los Cuerpos de Seguridad, algunas pendientes de investigación judicial. Ahí queda el proceso judicial que condujo a una sentencia sin autores, sin pruebas y sin deducción de testimonio en casos flagrantes. Las responsabilidades políticas sin dirimir. Ante una pregunta al juez ponente sobre la autoría intelectual del 11-M, se escuchó esta respuesta: "Hay cosas tan graves en el 11-M que por ahora es mejor que no se sepan". ¿Podría ser la consigna de quien le concedió dos medallas con distintivo rojo?

De cualquier forma, lo que resulta evidente es que los tres poderes del Estado, heredero del mayor atentado de nuestra reciente historia, guardan silencio y olvidan el crimen que nos legó la herencia que unos pocos disfrutan y las víctimas y el pueblo padecemos. El acuerdo y la unanimidad en este asunto es total. ¿Hay algo tan grave como para que no estemos preparados para conocerlo?

El juicio sobre el accidente en el metro de Valencia se va a reabrir. Creo que esta noticia merece un análisis. A priori parece haber un agravio entre víctimas.

Si quiere firmar la petición al Gobierno, al Congreso y a la Audiencia nacional para que se investigue el 11-M, pinche aquí.

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