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Lamento llevarle la contraria a Joe Biden y advertirle que no tiene nada que hacer como futurólogo. Debemos confiar en el criterio del pulpo Paul, que en esto del fútbol acierta un huevo y la yema del otro, y vaticinar la victoria de España.

Guillermo Domínguez
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Joe "Sonrisa Profident" Biden pronosticó el jueves que LeBron James iba a quedarse en los Cleveland Cavaliers, pocas horas antes de que la estrella de la NBA anunciase a bombo y platillo que jugará en los Miami Heat –¡menudo equipazo va a formar!– las próximas cinco temporadas. Y ahora, dos días después y uno antes de la gran final del Mundial, se atreve a profetizar que Holanda derrotará a España. Siento corregir a toda una personalidad como el vicepresidente de Estados Unidos, pero va a equivocarse por segunda vez en poco más de 48 horas: tengo claro como el agua cristalina que el campeonato lo va a ganar la selección española.

Palabra de Paul. Si lo dice el ínclito cefalópodo de Oberhausen, que va camino de arrasar en Facebook a la jovial Larissa Riquelme, va a misa. Porque ya se sabe que, al igual que los niños y los borrachos, el pulpo Paul siempre dice la verdad. ¿Siempre? Bueno, en realidad no. También anunció que Alemania iba a proclamarse campeón de Europa hace dos años y, afortunadamente, metió la pata (o mejor dicho, el tentáculo) de cabo a rabo. Como me comentaba recientemente un buen amigo, "el pulpo Paul es como los preservativos... 99 por ciento seguro".

 

Dejando las bromas al margen y escribiendo un poquito de fútbol, que por algo también me pagan, me atrevo a asegurar, en esta madrugada del domingo y después de unas cuantas horas dándole a la tecla, que España va a ganar a Holanda en el Soccer City Stadium de Johannesburgo porque tiene más argumentos futbolísticos, y también de mayor peso. Mientras la Oranje ha subsistido –¡y de qué manera!– en este Mundial gracias a esas musas llamadas Sneijder y Robben –¿alguien ha visto a Van Persie?–, la selección española –insisto, nada de la Roja– puede presumir de formar un bloque y practicar el mejor juego del planeta.

 

Después de un comienzo nefasto contra Suiza, en lo que bien podría calificarse como "accidente", el equipo de Vicente del Bosque ha sabido levantarse de la lona y ganar en confianza. Ya no es sólo el tiqui-taca plano y sin chispa alguna de los primeros encuentros, sino que además ha adquirido profundidad y velocidad, llegando a poner en verdaderos quebraderos de cabeza a las defensas rivales. Mientras España tiene la pelota y la maneja a su antojo, los adversarios corren detrás de ella para terminar llegando muy justos de fuerza en la recta final de los partidos, que es cuando verdaderamente se "corta el bacalao".

 

Por todo ello, y por otras tantas razones que Del Bosque conoce como la palma de su mano, lamento llevarle la contraria a Joe Biden y advertirle que no tiene nada que hacer como futurólogo. Debemos confiar en el criterio del pulpo Paul, que en esto del fútbol acierta un huevo y la yema del otro, y vaticinar la victoria de España. Yo ya voy afinando la voz: "¡Campeones, campeones, oé, oé, oé!".

Redactor jefe de Deportes de Libertad Digital y colaborador de Fútbol es Radio y El Primer Palo.

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