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La banca on line leva anclas

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Los bancos on line son como esas colas en las que sólo hay una persona. Cuando hay dos filas delante de una ventanilla, una repleta y otra vacía, invariablemente nos colocamos en la atestada porque no concebimos que la gran mayoría esté equivocada. Con las entidades bancarias que operan en la Red sucede tres cuartos de lo mismo. La gente es consciente de sus beneficios, y aún así prefiere depositar los ahorros en los bancos de ladrillo. Porque es lo que hace todo el mundo. Una vez más, se juntan en este caso la desconfianza y el desconocimiento... los dos lastres que soportan mal que bien los comercios digitales.

Es sólo cuestión de tiempo que los españoles utilicemos la banca on line con absoluta normalidad. De hecho, este sector no es de los que peor desarrollo han experimentando en el complejo mundo de los negocios españoles en Internet. Hace siete años que apareció Patagon, la primera entidad on line del país que ha entrado en beneficios, y desde entonces el crecimiento de la banca en la Red, sin ser espectacular, sí ha sido constante.

En estos siete años se ha conseguido un hito con el que pocos contaban: el número de transacciones de los clientes en los cajeros automáticos ya es similar al que se realiza en los bancos de la Red. En siete años, han logrado lo que a los cajeros les ha costado veinte.

Ya en 2002 se pudieron percibir ciertos signos de consolidación. Una de cada tres pesetas depositadas en una entidad bancaria fueron a parar a un e-banco, mientras que en 2001 tenían que conformarse con una de cada cinco, y en 2000 una de cada diez. Paso a paso, las cinco principales entidades on line –Patagon, Uno-e, Bancopopular-e, Inversis y Activo Bank– han ido rebañando cuota de mercado a sus competidores del mundo off line.

Cerca de tres millones de españoles son clientes de un banco electrónico... y no les pasa nada. Su cuenta no desaparece, no le roban sus datos personales, ningún hacker malicioso le sustrae los ahorros de toda una vida... Puestos a buscar diferencias, habría que reseñar que los que optan por Internet se ahorran eternas colas, pueden realizar transacciones las 24 horas de los siete días de la semana y, casi siempre, obtienen mayores beneficios económicos por depositar su dinero en una cuenta on line.

Este último aspecto es, precisamente, uno de los principales problemas que el sector deberá resolver en breve. La guerra explícita por atraer clientes ofreciendo el mejor interés del mercado –alguno incluso llegó a pagar casi los mismos intereses que los cobrados– sigue abierta, aunque al manejar cada vez más fondos de clientes el daño es mayor. La estrategia de "Yo ofrezco más que tú" ha sido útil como forma de darse a conocer, pero ahora es necesario entrar en una nueva fase de estabilización en la que predomine el buen criterio.

El sector camina hacia la consolidación, por mucho que algunos no terminen de creérselo. No obstante, aún quedan algunas cuestiones que mejorar. La más importante es la de la rentabilidad. De las cinco principales entidades on line de España, sólo dos –Bancopopular-e y Patagon– disfrutan de unas cuentas llenas de números negros. En conjunto, durante el primer trimestre de 2003 la pérdidas ascendieron a 9,92 millones de euros, un buen dato teniendo en cuenta que se redujo un 35 por ciento respecto al el mismo periodo del año anterior.

La banca en Internet leva anclas. Que todos se suban a bordo.

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