
Quizá algunos miembros del grupo –en esta travesía acompañó a la reina Isabel casi toda la familia– embarcaron nerviosos, pero no la pequeña Louise que, ajena a su debut, aguardaba con ilusión el momento. Así, fuera por la vista de un gran barco o simplemente por el pensamiento de ver a su abuela favorita, Lady Louise sonreía de oreja a oreja cuando llegó cogida de la mano de su madre, Sophie Rhys-Jones, al Port Ellen, en la isla de Islay, donde se encontraba atracado el ferry.