Menú
CINE

Expiación (Más allá de la pasión)

Siguiendo la estela de las adaptaciones literarias como fórmulas de éxito, Joe Wright –que había triunfado con Orgullo y prejuicio, basada en la obra de Jane Austen–, estrena ahora Expiación (Más allá de la pasión) basada en Atonement, uno de los últimos éxitos editoriales del novelista inglés Ian McEwan.  

Siguiendo la estela de las adaptaciones literarias como fórmulas de éxito, Joe Wright –que había triunfado con Orgullo y prejuicio, basada en la obra de Jane Austen–, estrena ahora Expiación (Más allá de la pasión) basada en Atonement, uno de los últimos éxitos editoriales del novelista inglés Ian McEwan.  
Expiación, la película

Esta película británica abrió en agosto la 75 edición de la Mostra de Venecia y ahora es la película con más nominaciones a los Globos de Oro: a mejor película, mejor director, mejor actriz (Keira Knightley), mejor actor (James McAvoy), mejor actriz secundaria (Saoirse Ronan), mejor guión (Christopher Hampton) y mejor banda sonora (Dario Marianelli).

El filme arranca un cálido día de verano del año 1935 en la villa lujosa de la familia Tallis, una familia inglesa de clase alta. Allí Robbie Turner confiesa su amor a la joven y rica Cecilia Tallis a pesar de sus diferencias sociales. Ella le corresponde, pero las vidas de ambos van a sufrir un cambio trágico debido a la conducta de Briony Tallis, hermana pequeña de Cecilia, y muy dada a la imaginación melodramática.

Con bastante fidelidad a la obra original, la película se ambienta en tres tiempos distintos y en dos niveles de realidad. La primera parte, probablemente la mejor, tiene lugar durante esos días de verano de 1935 y se centra en lo que podríamos denominar "el pecado"; otro nivel temporal es el de 1940, en plena segunda guerra mundial durante la evacuación de Dunkerque y presenta las consecuencias de dicho pecado para los personajes; por último, hay un nivel contemporáneo, que protagoniza sólo Briony Tallis, y que corresponde a la confesión de la culpa y a la presunta expiación.

Los dos niveles narrativos son el literario (la trama argumental en sí misma), y el metaliterario, que tras un brillante quiebro en el tramo final nos introduce en una reflexión sobre la ficción del propio film. Por ello se puede decir que la película es una reflexión sobre la naturaleza de la narración literaria, así como una desconsoladora visión de la condición humana.

Esto último se debe a una vida basada únicamente en la acción-reacción. Al no haber nada más allá de la pasión, no hay posibilidad de perdón, de expiación, de redención. La película es trágica. Por ello el título del film es contradictorio: ni hay expiación real (el mal queda sin sanación), ni hay nada más allá de la pasión. En ese sentido, el argumento está atravesado de un cierto fatalismo trágico, alejado de cualquier fórmula de happy end.

No obstante, el aspecto de la puesta en escena recuerda mucho a la anterior obra del director, Orgullo y prejuicio. Y es que la novela también recuerda a la de Jane Austen. Por eso declara el autor del libro Ian McEwan: "La tradición inglesa está presente desde mis primeros libros, pero es cierto que en los orígenes de esta novela hay ciertas reflexiones sobre un locus muy importante en la novela inglesa, la casa de campo, capital en las novelas de Jane Austen. Y también la idea de probar si la novela puede todavía contar una historia de amor trágico, un tema tan caro a los grandes maestros del siglo XIX, sin ninguna concesión al relato sentimental, reflexionando a la vez sobre el proceso mismo de la narración". Estas consideraciones pueden trasladarse perfectamente a la versión cinematográfica.

Desde el punto de vista de los intérpretes, hacen un excelente trabajo los protagonistas (Keira Knightley y James McAvoy), pero es especialmente destacable la interpretación de Saoirse Ronan, que hace de la niña  Briony Tallis, por su espléndida combinación de inocencia y maldad. Ese personaje, al crecer, será interpretado por Romola Garai, para ser encarnado en su vejez por la gran Vanessa Redgrave. En otro orden de cosas, se nota que es un film construido mirando a los Oscars: su fotografía, su banda sonora, su montaje... están diseñados al gusto de la industria de Hollywood. Aunque eso no le debe quitar valor, lo cierto es que así el film se autolimita. No obstante, se trata de una película muy interesante, notable incluso, aunque ciertamente escéptica.
0
comentarios