
El Santo Padre pide el desarme y estimular el debate público sobre el carácter sagrado de la vida
El Santo Padre aplaudió el pasado lunes, 7 de enero, la resolución adoptada el 18 de diciembre por la Asamblea General de las Naciones Unidas "por la que se llama a los Estados a instituir una moratoria en la aplicación de la pena de muerte". Lo hizo en un discurso a los embajadores de 176 países acreditados en el Vaticano. "Deseo que esta iniciativa estimule el debate público sobre el carácter sagrado de la vida humana", sugirió. Asimismo, deploró "los continuos ataques perpetrados en todos los continentes contra la vida humana" y lamentó "los ataques preocupantes contra la integridad de la familia, fundada sobre el matrimonio entre un hombre y una mujer".
Igualmente, hizo un llamamiento "a la comunidad internacional a un compromiso global por la seguridad". "Un esfuerzo conjunto por parte de los Estados para aplicar todas las obligaciones contraídas y para impedir el acceso de los terroristas a las armas de destrucción masiva, reforzaría, sin ninguna duda, el régimen de no proliferación nuclear y lo haría más eficaz", aseguró. Porque "la paz no puede ser una aspiración ilusoria", aseguró. "El desarrollo es el nuevo nombre de la paz", aseguró.
Finalmente, el Papa explicó que al mantener relaciones diplomáticas con los diferentes países del mundo, la Santa Sede busca promover el sentido de pertenencia común a la familia humana. Un informe distribuido por la Oficina de Información de la Santa Sede señala que en estos momentos, mantiene relaciones con 176 Estados.
En el encuentro con los embajadores acreditados ante la Santa Sede, Benedicto XVI también repasó la situación internacional, ante la que propuso el derecho natural como garantía de la convivencia, además de confesar su preocupación por la fragilidad de la seguridad.
El Papa, en su repaso, conmemoró los sesenta años de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, "uno de los más grandes títulos de gloria de las Naciones Unidas". Además, tras analizar las dificultades que atraviesa la paz en regiones como Tierra Santa, o en países como Irak, el Líbano o Pakistán, constató “con claridad la fragilidad de la seguridad y la estabilidad en el mundo“.
“No se puede nunca excluir a Dios del horizonte del hombre y de la historia. El nombre de Dios es un nombre de justicia, representa una llamada urgente a la paz“. Según el pontífice “esta toma de conciencia podría ayudar, entre otras cosas, a orientar las iniciativas de diálogo intercultural e interreligioso“. “En todos los continentes –dijo–, la Iglesia católica, se compromete para que los derechos del hombre sean no solamente proclamados, sino aplicados“.
Inaugurada la Congregación de los Jesuitas que elegirá a su prepósito general
La Compañía de Jesús ha inaugurado su 35 Congregación General, la más alta autoridad de los jesuitas, para elegir un nuevo prepósito general, el padre Peter Hans Kolvenbach, que ha presentado su renuncia por motivos de edad (este año cumplirá 80 años).
En la eucaristía inaugural, presidida por el cardenal Franc Rodé, prefecto de la Congregación para la Vida Religiosa, Rodé exhortó a los jesuitas a “ponerse a la escucha del Espíritu creador que renueva el mundo“ y a “regresar a las fuentes para conservar vuestra identidad sin perder vuestro propio estilo de vida“. Asimismo, invitó a los miembros de la Compañía a intensificar su trabajo que “ha de ser eminentemente apostólico“, con una “amplitud universal bajo el aspecto humano, eclesial y evangélico“.
Después de la Misa se veneraron las reliquias de San Ignacio de Loyola, que está enterrado bajo el altar de la iglesia de “Il Gesù“. Allí se encendió una lámpara que estará prendida mientras dure esta congregación, que pueden ser meses. También varias iglesias jesuitas de todo el mundo encenderán lámparas como símbolo de la oración continua que se mantiene para el éxito de la Congregación.
Alfredo Dagnino, presidente de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) destacó “el derecho primordial e insustituible de la Iglesia Católica a intervenir en la vida pública de nuestra nación“ y expresó su inquietud por el hecho de que “en el momento actual de España la prioridad de ciertas formaciones políticas y algunos dirigentes sea desplegar una ofensiva contra la Iglesia Católica en España, contra la jerarquía y contra los católicos“.
Dagnino hizo estas declaraciones durante una comparecencia pública para presentar una Declaración Institucional de la ACdP en relación con algunas reacciones políticas al acto de homenaje a la familia cristiana que tuvo lugar en Madrid el pasado 30 de diciembre. En la Declaración se afirma que “las formas de organización sociopolíticas no deben ser espacios impermeables a la relevancia de una confesión como la religión católica“ y se añade que “el laicismo niega a la Iglesia la defensa de sus enseñanzas“ y “pretende arrojarla a una perpetua zozobra haciéndola depender de la benevolencia de quienes manejan un poder inmenso“.
“El laicismo persigue el destierro civil de la Iglesia recluyéndola en las sacristías. Debemos recordar que la política no puede deslegitimar instituciones legítimamente naturales. No toda legitimidad procede de la ley positiva“, subraya la Declaración.
El testimonio unánime de los cristianos hace retroceder el "relativismo moral", afirman los obispos
La Comisión para las Relaciones Interconfesionales de la Conferencia Episcopal Española (CEE), ha hecho publico su Mensaje con motivo de la Semana de Oración por la unidad de los cristianos, que se celebrará del 18 al 25 de enero. En este contexto, los obispos recuerdan la importancia el “ecumenismo espiritual“ y afirman que “la oración de cada cristiano y cada Iglesia es el alimento del avance hacia la unidad visible“.
En el Mensaje se subrayan los “avances en la reconstrucción de la unidad visible de la Iglesia“ y se afirma que “cuando los cristianos dan unidos testimonio de Cristo se abre camino el Evangelio predicado por la Iglesia y retrocede el grave mal de nuestro tiempo que es el relativismo moral, que tanto contribuye a apartar a las personas y las sociedades del camino abierto por la predicación del Evangelio de Jesucristo“.
“Animamos a todos a ser testigos del amor de Cristo y a orientar este testimonio particularmente en favor de la vida humana, amenazada por las desgracias naturales, las graves enfermedades contagiosas y aquellos males que son causados por el desorden moral que genera el pecado, como la insolidaridad y la injusticia social, la explotación sin escrúpulo de los seres humanos, el terrorismo y las guerras“, añade. “Una amenaza que se cierne sobre la vida y que, en nuestros días, está adquiriendo una gravedad no conocida por la práctica del aborto y el infanticidio, la manipulación de la vida embrionaria y su destrucción“, concluye el Mensaje.
La Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe de la Conferencia Episcopal Española (CEE), publicó el pasado viernes, 4 de enero, una nota sobre el libro del padre José María Vigil Teología del pluralismo religioso. Curso sistemático de Teología Popular (Ediciones El Almendro), en la que califica a la obra como "un instrumento especialmente dañino para la fe de los sencillos", sobre todo teniendo en cuenta "la gravedad de los errores contenidos en este libro, unida a su carácter divulgativo".
La Nota, aprobada por la Comisión Permanente de la CEE, se ha emitido "después de las consultas realizadas al superior general de la Congregación de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María (Padres claretianos) y, por medio de él, al autor de la mencionada obra".
