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Juan Morote

Por el pleno empleo

Este insensato ha vaticinado que crearemos empleo neto en el segundo semestre de este año. ¿Por qué? Sólo aquellos que presentan algún tipo de alteración de sus facultades mentales son capaces de confundir los deseos con la realidad.

Juan Morote
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"Por el pleno empleo" fue el eslogan central de campaña del PSOE en las elecciones de 2008. Basaron su estrategia comunicativa en copiar la estética de Obama, y prometer la luna a todos y cada uno de los que les quisieran creer. Me acuerdo de aquellos primeros planos con tomas no frontales, José Luis Rodríguez con camisa blanca y los puños arremangados, mucha sonrisa tranquila, y pleno empleo. Lo único auténtico de todo lo que allí había era la camisa, aunque probablemente tampoco era blanca.

Casi tres años después hemos multiplicado el número de parados, más de un millón y medio de familias tienen a todos sus miembros en paro, la libertad económica cada vez es más un recuerdo nostálgico, la zorra guarda el gallinero (dizque Rubalcaba ministro del Interior) y, para colmo, un presidente enajenado regala simplezas a sus acérrimos. La verdad es que el tema no pinta bien. El año pasado seguimos en caída libre, volvimos a tener un resultado de variación del PIB en números negativos, nuestra inflación interanual supera en más de un punto a la del resto de la zona euro, el desempleo aumentó sus listas en el cuarto trimestre del 2010 y, además, tres cuartas partes del sistema financiero están en quiebra.

Con un panorama como el que contemplamos, a Rodríguez Zapatero le ha dado por ponerse campanudo –recuerda al de la voz engolada a quien aludía León Felipe– y predecir el futuro contradiciendo todos los datos que la realidad le depara. Este insensato ha vaticinado que crearemos empleo neto en el segundo semestre de este año. ¿Por qué? Sólo aquellos que presentan algún tipo de alteración de sus facultades mentales son capaces de confundir los deseos con la realidad. Este sujeto es el mismo que se fue a Nueva York a presumir de sistema financiero, mientras se barruntaba la quiebra de casi todas las cajas de ahorros. Todo un oráculo el caballero. La última que va a liar será el jueves, en su autodenominada cumbre hispano-alemana, lo único que tiene de cumbre es el punto desde el que los alemanes nos miran. Desde el año 2004, no hemos hecho sino empeorar fecha tras fecha nuestros números económicos respecto a Alemania.

El aprendiz de brujo, o de adivino, que nos gobierna ya auguró que Angela Merkel sucumbiría ante Gerhard Schröder (hoy esbirro de Putin), al igual que sucumbiría Nicolas Sarkozy frente a Ségonène Royal. Como vemos, todo un modelo de vaticinador. Lo de Merkel fue peor, la llamó fracasada en tono burlesco y ahora pretende alcanzar química con ella. Mucho me temo que la mal llamada cumbre –más bien deberíamos llamarla visita de inspección– sólo servirá para que los alemanes tomen el pulso del riesgo real que suponemos para ellos, y me da la impresión de que el riesgo es tan inminente como la caída de Mubarak. Pero en fin, todo sea por el pleno empleo.

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