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Brasil hace más grande a Carlos Sainz

Damos la bienvenida a otro grande, Carlos Sainz. Ya lo era, pero sólo este tipo de carreras hace visible lo que antes parecía algo oculto.

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Damos la bienvenida a otro grande, Carlos Sainz. Ya lo era, pero sólo este tipo de carreras hace visible lo que antes parecía algo oculto.
Fernando Alonso con Carlos Saínz. | EFE

No por inesperado ni accidentado tiene menos valor el primer podio de Carlos Sainz en la Fórmula1. Épico por emocionante y sobre todo porque el madrileño salió último en la parrilla después de una calificación aciaga en donde no pudo ni dar una sola vuelta al circuito de Interlagos. Pero el drama del sábado escondía el gran momento de Carlos Sainz, su primer podio cocinado durante años, luchado vuelta a vuelta a contracorriente y con la sombra, siempre, del gran Fernando Alonso.

El mismo circuito que nos descubrió a un joven Alonso que prometía grandes domingos, un circuito donde el propio asturiano se proclamó campeón del Mundo ha devuelto a la afición española un pedacito de aquella época dorada, que ahora se escribe con nombre y talento propio. La guinda a una temporada en la que el piloto madrileño ha demostrado que no estaba entre los mejores del mundo del motor ni por apellido, ni por padrino, su amigo Alonso, uno de los que más celebró un podio que sabe a victoria y que nos deja con ganas de más. El error, uno más de Sebastian Vettel, los nervios de Lewis Hamilton que paró a destiempo y que no midió los tiempos han convertido este 17 de noviembre en el más feliz de un chaval que ya es el cuarto español en saborear las mieles de la gloria de la velocidad.

La gesta no es menor, independientemente de los altercados en pista, porque Sainz con dos paradas menos que la mayoría de los pilotos de la parrilla supo conservar sus neumáticos, defender su posición, medir las distancias y llegar tras muchos años a la posición que muchos ya adelantaban que conseguiría. Con un McLaren que descartó Alonso, Carlos ha sabido entender qué hacia falta para ser el primero de los mortales, muchas ganas, por supuesto algo de suerte, y talento, porque sin talento nada ocurre en el deporte de alta competición. Sin duda un día grande para Carlos Sainz y para el automovilismo español que después de tantos años de sufrimiento habíamos olvidado y que nos merecíamos, Carlos se lo merecía.

Tantas veces criticado por su templanza en la pista, en ocasiones segundón de Verstappen, Carlos ha demostrado que otro pilotaje es posible, elegante, pausado y efectivo. Y sí, Sainz se merece otro coche, se merece, como se dice en las motos, un pata negra, y entonces la ruleta del destino empezará a funcionar a su favor. En el día que despedimos a un grande del motor como es Jorge Lorenzo damos la bienvenida a otro grande Carlos Sainz, ya lo era pero sólo este tipo de carreras hace visible lo que antes parecía algo oculto.

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