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Manuel Llamas

Salgado incumple su objetivo de déficit

El Gobierno socialista ha incurrido en una desviación presupuestaria algo superior a los 11.000 millones de euros respecto a lo que en su día se comprometió por ley ante electores y, sobre todo, contribuyentes.

Manuel Llamas
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Alegría y alborozo. España se levantará este miércoles con grandes titulares en prensa señalando que el Gobierno, al fin, ha cumplido con el objetivo de déficit público para 2010 que, si recuerdan, fue impuesto por Bruselas el pasado mes de mayo. Y, efectivamente, así es. Según el cierre presupuestario provisional –y destaco provisional– presentado por la ministra de Economía, Elena Salgado, las cuentas de las Administraciones Públicas arrojaron un desequilibrio fiscal de 92.227 millones de euros el pasado año, lo cual equivale exactamente al 9,24% del PIB.

Los miembros del Ejecutivo están exultantes ante tales resultados. No es para menos, ya que Zapatero se comprometió por activa y por pasiva con sus socios comunitarios, al tiempo que acreedores –Alemania y Francia–, a que el déficit en ningún caso superaría el 9,3% del PIB exigido por la UE. No deja de resultar curioso que el triunfalismo campe a sus anchas en el Ministerio de Economía cuando, en realidad, ese mismo dato significa que el Gobierno, Comunidades Autónomas y Ayuntamientos gastaron 92.000 millones más de lo que ingresaron en 2010. Es, simplemente, para echarse a temblar.

Pero ahí no queda la cosa, ni mucho menos. Lo más grave del asunto es que Salgado, en realidad, ha incumplido su objetivo inicial de déficit. Aunque expertos e, incluso, políticos, coinciden en que la Ley de Presupuestos Generales del Estado (PGE) es, sin duda, la más importante del año, por desgracia, su relevancia nada tiene que ver con su estricto cumplimiento. Y es que dicha ley suele incumplirse por norma, sobre todo, en los últimos tiempos. Pues bien, 2010 no ha sido una excepción en este ámbito.

Según los PGE de 2010, aprobados en el Congreso, las cuentas públicas deberían haber cerrado el pasado año con un déficit del 8,1% del PIB frente al 9,24% previsto ahora por el Gobierno. Es decir, casi un punto porcentual inferior al que acaba de anunciar Salgado. De este modo, el Gobierno socialista ha incurrido en una desviación presupuestaria algo superior a los 11.000 millones de euros respecto a lo que en su día se comprometió por ley ante electores y, sobre todo, contribuyentes. Un nuevo fiasco económico que, desde luego, ni es digno de aplauso, ni mucho menos de alabanza.

Pese a ello, la frase más sonada estos días será la siguiente: "El Gobierno cumple con su objetivo de déficit". Una afirmación del todo falsa, ya que las únicas cifras de referencia a tener en cuenta en el ámbito presupuestario son, única y exclusivamente, las que inicialmente constan publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE).

Claro que, como suele ser habitual, hecha la ley hecha la trampa, y puesto que el Gobierno cuenta con capacidad cuasi ilimitada para modificar a su antojo las normas aprobadas en el Congreso gracias a la valiosa -para sus fines- vía del real decreto, Salgado apenas tardó dos meses en cambiar por completo su cuadro de previsiones presupuestarias. Así, en enero de 2010, y bajo el título de "Actualización del Programa de Estabilidad 2009-2013", Economía prometía a Bruselas reducir el déficit desde el 11% del PIB registrado en 2009 hasta un exiguo 3% en 2013, pero elevando de paso su estimación inicial del 8,1% contenida en los PGE hasta el 9,8% del PIB en 2010.

Poco le duró este nuevo cálculo. El estallido de la crisis de deuda pública en la zona euro situó a España al borde de la bancarrota el pasado mayo. Fue entonces cuando, a cambio del apoyo europeo –Fondo de rescate–, a Zapatero no le quedó más remedio que aprobar algunos recortes serios en el gasto público a fin de contener la creciente tensión que sufría el mercado de deuda español.

Así, el Real Decreto-ley 8/2010, de 20 de mayo, bajo el título "medidas extraordinarias para la reducción del déficit público" establece un plan de contención para reducir al déficit al 9,3%. Es, precisamente, éste, el del pasado mayo, y no el de los PGE de 2010 (8,1%), el que ha cumplido el Gobierno, según Salgado. ¿Conclusión? El Ejecutivo socialista incumple por tercer año consecutivo sus objetivos, promesas y compromisos presupuestarios. Ahora sí, ¡enhorabuena!

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