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Martín Higueras

Un final digno de la F1

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Había muchas dudas. Que si Hamilton no aguantaría la presión, que si perdería el Mundial por un motor de segundo ciclo, que si destrozaría los neumáticos. Incluso Nelson Piquet (padre) llegó a sugerir que alguien intentaría cobrarse una cuenta pendiente en la primera curva con él, una frase desafortunada que vuelve a probar la boca grande que tiene este enorme tricampeón mundial, que dicho sea de paso tampoco tenía muchos amigos en el paddock. También se dudaba de Massa, sobre todo cuando se confirmó que la carrera comenzaría en mojado. Pues ni uno ni el otro falló.

Vaya final hemos visto en Brasil. Vaya emoción, vaya últimas vueltas. Esto demuestra a los grandes críticos de la Fórmula Uno que este deporte es pura emoción, y de que los que están dentro de los monoplazas son auténticos atletas. No sé aún muy bien cuál ha sido la clave, si el carrerón de Massa que metió presión a Hamilton, si fueron los slicks de Timo Glock, o si fue finalmente la frialdad del británico la que finalmente dio sus frutos. Probablemente un poco de todo. Massa ha demostrado a sus grandes detractores que puede estar en Ferrari, que es capaz de redondear una gran temporada sin miedo a pisar a fondo en la última carrera, pese a que el agua -uno de sus grandes enemigos- fue también uno de los protagonistas. Además él y Raikkonen le han dado el importante Mundial de Constructores a la scuderia.

Como digo en el título, este final del Mundial ha sido digno de la grandeza de la Fórmula Uno. La emoción comenzó desde antes de la partida cuando se anunció la lluvia y acabó incluso después del final cuando Massa tuvo que esperar algunos segundos para saber, para su pesar, que Hamilton había logrado el quinto lugar, lo mínimo que le permitía convertirse en el campeón del mundo más joven de la historia, desbancando a Fernando Alonso. Sobre el español, tengo que decir que su segundo lugar no sólo tiene un valor cuantitativo por los puntos sino sobre todo cualitativo. Con este R28 -por el que nadie apostaba nada hace apenas algunos meses- ha logrado llevar otra vez a Renault a pelear ante dos Ferrari y sin verse realmente inferior, pese a que en las últimas vueltas Raikkonen demostró ser más rápido. Sin duda el español ha sido de lo mejor de este final de campeonato.

Massa devolvió la ilusión a los miles de brasileños que invadieron Interlagos. Una emoción que seguramente no vivían desde que Ayrton Senna dio una auténtica lección de pilotaje en el gran premio de 1993. La carrera del piloto de Ferrari fue perfecta, con una coordinación inmejorable con su equipo de ingenieros que le hicieron entrar en el momento preciso cuando la lluvia volvió a pocas vueltas del final. Hamilton a lo suyo. Se le vio bastante tranquilo casi toda la carrera, administrando su cuarto-quinto lugar sin aparentes problemas excesivos. Sin embargo me niego a creer que los nervios no lo invadieron en las últimas tres vueltas con un Vettel -que otra vez nos regaló un carrerón- pegado detrás de su McLaren. La suerte estuvo esta vez de su parte y logró el Mundial con lo justo gracias a que Timo Glock no entró a cambiar sus neumáticos.

Hamilton, a mi modo de ver, es un campeón justo. En primer lugar porque es el que más puntos logró. Pero también porque ha demostrado ser competitivo en diferentes situaciones de carrera. Podrá caer mejor o peor a los aficionados, podrá hacer declaraciones que rozan lo ridículo, pero al final lo que quedará es su nombre como campeón mundial de F1 de 2008. Sin duda, él, Massa, Raikkonen, Alonso y Kubica nos han regalado uno de los campeonatos más emocionantes que recuerdo.

Antes de acabar este último comentario de carrera -espero poder seguir ampliando este blog con otros temas tanto de la categoría como del motor en general- quiero dar mi opinión sobre la cadena que ha trasmitido los últimos cinco años el Mundial de F1. Muchas veces he criticado a Antonio Lobato y a los que le acompañan en la cabina por algunas de sus declaraciones. Creo además que lo hice con cierta justificación (tuviera razón o no). Sin embargo, nunca he dejado de admitir que dicha cadena, Lobato y compañía le dieron a esta fantástica categoría automovilística la importancia que se merecía en un país donde casi siempre fue menospreciada (¿o nadie recuerda lo que hacía TVE con la F1?). Por fin teníamos F1 todo el fin de semana, con las clasificaciones y las ruedas de prensa. Así que muchos tenemos que agradecer también eso. Creo que era de justicia mencionarlo.

El Mundial ha acabado pero las noticias sobre Fórmula Uno no. Nos quedan días de decisiones, en especial de la que tomará Alonso en los próximos días, pero también de muchos entrenamientos para probar las nuevas disposiciones de la FIA para 2009. Por eso, estoy seguro que seguiremos intercambiando opiniones en las próximas semanas y meses hasta el comienzo (a ver si pasa rápido) del próximo Mundial.
 

 

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