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Ministros inquietos, la cosa "está fea"

El agotamiento es más que patente. De madrugada, los ministros se comunican entre ellos, y con sus equipos, una vez tienen las portadas en su Ipad.

Pablo Montesinos
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Como cada viernes, con aparente normalidad, el Consejo de Ministros arrancó a las diez de la mañana. Presidiendo el gabinete, Mariano Rajoy. Se abordaron temas importantes, como un plan para contener los costes del sistema eléctrico o un nuevo recurso contra la Generalidad catalana, en esta ocasión por la ley de horarios comerciales. Pero la de este viernes no fue una reunión cualquiera.

El tema estaba en los pasillos, en cada una de las llamadas de teléfono. El Ejecutivo se confiesa sin cámaras delante bloqueado, inactivo políticamente, por la tormenta interna del partido que le sustenta. Precisamente por ello, si algo se quiso transmitir el viernes es que el Gobierno trabaja, que sigue aprobando reformas. Y ahí estaban Luis de Guindos (Economía) y José Manuel Soria (Industria) junto a la vicepresidenta para dar esa sensación de movimiento.

Pero, en privado, existen muchos interrogantes sobre cómo responder a lo publicado y verdadero terror a lo que quede por publicar. El agotamiento es más que patente. De madrugada, los ministros se comunican entre ellos, y con sus equipos, una vez tienen todas las portadas en su Ipad. El jueves, el aciago jueves en el que El País sacó sus papeles, hubo quién no durmió más de dos horas.

"Esto es feo", argumenta un miembro del gabinete. Para empezar porque, hasta ahora, en esa supuesta contabilidad manuscrita de Luis Bárcenas sólo aparece el nombre de un integrante del Consejo de Ministros; el del jefe. Pero, más allá de esto –en el PP son inmensa mayoría los que confían en la honorabilidad de Rajoy–, la cosa está "fea" porque, tenga recorrido judicial o no, "estéticamente nos deja en muy mal lugar a todos".

La cosa "está fea", sigue el citado ministro, porque "la gente cree que en Génova era norma habitual entregar dinero, sin control, en sobres". Algo que rechazan de forma radical. Y "está fea" porque apenas ningún miembro del gabinete se escapa sin un insulto en la calle. El favorito: "Chorizo". De hecho, ya apenas acuden a restaurantes, por si acaso. Más de un familiar de cargo del PP lo está pasando mal: "No es fácil escuchar cosas horribles de alguien a quien quieres".

Cada vez más, se oye: "Esto no merece la pena, de verdad". Lo dicen miembros del Ejecutivo y del PP que lo pasaron canutas en la oposición, pero que ahora tienen más ojeras y más tensión acumulada. Incluso están los que son presidentes autonómicos y, dicen, no están seguros de presentarse a la reelección.

No intento, querida Ketty, darte pena en esta carta y que vayas con la historia a Rubalcaba. A estos políticos hoy bloqueados, nosotros somos los que les pagamos el sueldo, y tienen que ponerse manos a la obra. Primero, sacudir las alfombras. Y, en paralelo, sacar a España de ésta.

En el Gobierno aseguran que mucho tendrá que ver el líder de la oposición en el devenir de los acontecimientos. Que ha hablado largo rato con el presidente, y que han coincidido en que no es el momento de hacer sangre. De nuevo, la misma tesis: "No son los sobres, es el sistema". Así pues, espero con ansias lo que me cuentes de los tuyos. No importa que me escribas de madrugada, aquí entre los míos últimamente ya ni se duerme.

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