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Pablo Planas

El supremacismo y los argentinos

No se cortan ni un pelo. Los supremacistas catalanes sacan pecho. No hay necesidad de disimular.

Pablo Planas
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Nùria de Gispert | EFE

No se cortan ni un pelo. Los supremacistas catalanes sacan pecho. No hay necesidad de disimular. Son el centro catalán, un amplio sector del carril principal del separatismo que a derecha e izquierda no tiene ningún problema en rebuznar teorías sobre una raza catalana superior y órdenes de alejamiento de Cataluña. Llegados a este punto de quiebra social, la xenofobia merece las más altas distinciones y reconocimientos oficiales.

La expresidenta del Parlament, Núria de Gispert, es una de las afortunadas ganadoras de la Cruz de San Jorge de la Generalidad edición 2019, junto al futbolista Messi, La Trinca y un selecto grupo de profesores, diseñadores, empresarios y entidades para hacer bulto. Así es que De Gispert compartirá honores con el mago del balón y la versión catalana de la charanga del tío Honorio. Sus méritos son muy conocidos en Cataluña.

La buena señora, de la escisión separatista de los catalanistas democristianos, es adicta al Twitter, herramienta especialmente diseñada para que gente de su ralea excrete las expresiones más concentradas de su pensamiento. De Gispert está especializada en odio, el odio en el apartado españoles, subsección Inés Arrimadas. Tampoco le gustan los extremeños, pero la dirigente de Ciudadanos le crispa particularmente, hasta el punto de que nada más trascender la noticia de su Creu de Sant Jordi mostró en el mismo Twitter su calaña. Arrimadas protestó por la concesión del premio a un personaje que le ha "invitado" repetidamente a irse de Cataluña y ella, toda ufana, replicó:

Inessss, te vas tú solita de aquí a unas semanas. Te lo has buscado tú. La bilis que escupes contra gran parte de Cataluña te ha hecho huir. Tu éxito, muy efímero. Seguro que te encontrarás mejor en Madrid. Estarás muy cerca de Telva, la revista Hola, Pronto... Olvídate de Cataluña.

Ese es el nivel de una Cruz de San Jorge catalana, el de la típica tipa que va por la vida con el rollo de que "si no te gusta Cataluña, vete de aquí". Lo suyo sería que el resto de galardonados, con Messi a la cabeza, se negaran de plano a recoger la cruz junto a la supremacista De Gispert y de manos del supremacista presidente de la Generalidad, Quim Torra.

Sin embargo, tal plante no es previsible. El acto de entrega de las medallas está previsto para mediados de mayo y el separatismo espera como agua del mes esa foto de Torra, De Gispert y Messi, cuya hermana se tuvo que volver a Argentina por culpa de la dictadura lingüística de quienes le van a premiar y acompañar en los premios. Aún hoy se reprocha en Barcelona con total naturalidad al astro argentino que no tenga el nivel C de catalán después de tantos años, casi toda su vida, en Cataluña. En semejante contexto no es de extrañar que a Cayetana Álvarez de Toledo, otra charnega y además sudaca del Río de la Plata, pero que no mete goles para el Barça, le quede tanto por hacer si aspira a que algún día le den una cruz catalana no gamada.

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