L D (EFE)
El Tribunal de Apelación de París dictó este jueves un sobreseimiento general en la causa seguida contra treinta ex altos funcionarios de Sanidad, médicos o responsables de transfusiones en el caso de la sangre contaminada con el virus del Sida a mediados de los años 80. La decisión provocó la indignación y la cólera de las familias de las víctimas, que contrajeron el VIH a causa de la sangre contaminada.
La Fiscalía, que había pedido que los acusados se sentaran en el banquillo del Correccional, tiene la posibilidad de recurrir ante el Supremo. Si no lo hace, la decisión dictada supondrá el fin de las acciones judiciales abiertas en 1991 por los hechos ocurridos en 1985 y que llevaron al ex primer ministro, Laurent Fabius, y la ex ministra de Asuntos Sociales, Georgina Dufoix, ante la Corte de Justicia de la República, donde fueron absueltos.
Uno de los abogados de las víctimas, Francois Honorat, dijo que esta decisión "consagra la libertad de envenenar en Francia y prohíbe que el dossier de la sangre contaminada sea debatido de forma pública". Pidió la intervención de la Fiscalía y del Ministerio de Justicia para que la causa siga su curso en los tribunales.
Las treinta personas que se beneficiaron hoy del sobreseimiento estaban acusadas de envenenamiento, complicidad u homicidios involuntarios. Se les reprochaba haber provocado o permitido la contaminación de cientos de personas con el virus del Sida, bien por contribuir a que los productos sanguíneos contaminados siguieran circulando o por retrasar la entrada en vigor de los tests obligatorios de detección del mal en la sangre donada.
La Fiscalía, que había pedido que los acusados se sentaran en el banquillo del Correccional, tiene la posibilidad de recurrir ante el Supremo. Si no lo hace, la decisión dictada supondrá el fin de las acciones judiciales abiertas en 1991 por los hechos ocurridos en 1985 y que llevaron al ex primer ministro, Laurent Fabius, y la ex ministra de Asuntos Sociales, Georgina Dufoix, ante la Corte de Justicia de la República, donde fueron absueltos.
Uno de los abogados de las víctimas, Francois Honorat, dijo que esta decisión "consagra la libertad de envenenar en Francia y prohíbe que el dossier de la sangre contaminada sea debatido de forma pública". Pidió la intervención de la Fiscalía y del Ministerio de Justicia para que la causa siga su curso en los tribunales.
Las treinta personas que se beneficiaron hoy del sobreseimiento estaban acusadas de envenenamiento, complicidad u homicidios involuntarios. Se les reprochaba haber provocado o permitido la contaminación de cientos de personas con el virus del Sida, bien por contribuir a que los productos sanguíneos contaminados siguieran circulando o por retrasar la entrada en vigor de los tests obligatorios de detección del mal en la sangre donada.
