L D (EFE)
Infatigable actor y personaje característico de la "comedia a la italiana", había hecho de la sátira de costumbres un género propio en el que supo conjugar la comicidad y el drama y era una de las personalidades más populares y queridas de Italia.
Sordi, nacido en el seno de una familia humilde del popular barrio romano de Trastevere, había comenzado muy joven su carrera artística, trabajando en la radio y en diversos espectáculos de variedades. El director Vittorio de Sica fue el primero en apreciar su potencialidad y le consiguió en 1950 su primer papel importante en "Mamma mía, que susto".
Al año siguiente fue Federico Fellini quien le contrató para protagonizar "El jeque blanco", al lado de Giulietta Massina, en la que reveló ya su verdadero talento. Entre la larga serie de éxitos que siguieron destacan "Un americano en Roma" (1954), "El soltero" (1956) o "El mafioso" (1962), con una intensa actividad ya que llegó a realizar hasta once películas anuales. "Albertone", como era cariñosamente denominado por sus compatriotas, tuvo también una fecunda etapa de director, con filmes como "El gran amante" (1966); "Un italiano en América"(1967), "Amor mío, ayúdame" (1969) o "Tres parejas", de 1970, esta última realizada en colaboración con Vittorio de Sica.
En una de las primeras reacciones tras la muerte del artista, el alcalde de Roma, Walter Veltroni, indicó que su pérdida "llena de dolor a todos los italianos". Sordi fue, dijo, el artistas que mejor supo interpretar "con inteligencia, amor y compromiso las vicisitudes de la vida y las contradicciones de la sociedad".
Sordi, nacido en el seno de una familia humilde del popular barrio romano de Trastevere, había comenzado muy joven su carrera artística, trabajando en la radio y en diversos espectáculos de variedades. El director Vittorio de Sica fue el primero en apreciar su potencialidad y le consiguió en 1950 su primer papel importante en "Mamma mía, que susto".
Al año siguiente fue Federico Fellini quien le contrató para protagonizar "El jeque blanco", al lado de Giulietta Massina, en la que reveló ya su verdadero talento. Entre la larga serie de éxitos que siguieron destacan "Un americano en Roma" (1954), "El soltero" (1956) o "El mafioso" (1962), con una intensa actividad ya que llegó a realizar hasta once películas anuales. "Albertone", como era cariñosamente denominado por sus compatriotas, tuvo también una fecunda etapa de director, con filmes como "El gran amante" (1966); "Un italiano en América"(1967), "Amor mío, ayúdame" (1969) o "Tres parejas", de 1970, esta última realizada en colaboración con Vittorio de Sica.
En una de las primeras reacciones tras la muerte del artista, el alcalde de Roma, Walter Veltroni, indicó que su pérdida "llena de dolor a todos los italianos". Sordi fue, dijo, el artistas que mejor supo interpretar "con inteligencia, amor y compromiso las vicisitudes de la vida y las contradicciones de la sociedad".
